miércoles, 24 de noviembre de 2010

Bendito dolor

Hace ya tiempo que quiero escribir algo en el blog, pero entre unas cosas y otras nunca encuentro un momento adecuado para parir un artículo como dios manda. Hoy he conseguido sacar unos minutos mientras ceno, por lo que trataré de exprimir los dos últimos meses en unas cuantas líneas, para que nadie se me queje de que hago artículos demasiado largos (aunque algo me dice que al final terminaré escribiendo el típico artículo interminable).

Volviendo al título del artículo, he de decir que hoy las piernas me duelen más que nunca. Pero al contrario que el resto de artículos en los que he detallado las innumerables lesiones que este año he padecido (entrenar no he entrenado, pero estoy aprendiendo tanta fisioterapia como si estudiase la carrera), este dolor se debe a una causa muy diferente: es el dolor típico tras recorrer tiradas largas y realizar entrenamientos de calidad con series.
¿Pero cómo he pasado de no poder casi andar erguido a poder correr largas distancias? La respuesta es sencilla: con tratamiento de un fisioterapeuta adecuado.
Hace algo más de un mes noté que la tendinitis que arrastraba desde verano había remitido bastante. El tendón ya no estaba tan inflamado y no notaba dolor al tocarlo. Por ello, empecé a rodar poco a poco: un día 20', dos días despues 30', otros dos despues 45', etc. Hasta que con la media maratón de Cheste en la mente, empecé a realizar tiradas algo más largas: 10km un día, 12km al siguiente, etc.
Pero pobre ignorante de mí, el día que hice los 12km (inicialmente mi idea era hacer 15km), a partir del km 10 empecé a notar un dolor creciente en el tacón del pié izquierdo. Al principio no le di más importancia que una pequeña sobrecarga por la distancia del día anterior y la de ese mismo día. Pero un km después, lo que era una ligera molestia se había convertido en un dolor punzante. Resultado: tuve que volver a casa cojeando casi 1km.
Al día siguiente me costaba apoyar el pie y andar a un ritmo medio. Mi gozo en un pozo y la poca moral que había recuperado en la escasa semana entrenando se desvaneció al instante.
Tras descansar ese día, al siguiente decidí aprovechar que en la universidad tenemos un servicio de fisioterapia realmente genial y acudí a que me inspeccionaran el pie. Tras describir la secuencia de eventos desde la lesión original en verano y una rápida exploración de la zona, el diagnóstico era claro: la tendinitis no solo no se había curado sino que se había reproducido en la parte final del tendón, justo donde se inserta en el hueso calcáneo. El tratamiento inmediato: hielo a cascoporro y unas taloneras de silicona para mantener el talón elevado y evitar que el tendón se estire por completo. A más largo plazo, sesiones de masaje semanales para tratar toda la musculatura de la parte inferior de la pierna que de alguna manera hace que el tendón entre en tensión.
Pasan dos semanas y llega el fin de semana golfo de concentración que la el equipo ha organizado. Dicho fin de semana consiste en ir a correr la media maratón de Cheste un sábado por la tarde, por la noche viajar hasta Iniesta (Cuenca), donde dormimos y el domingo por la mañana correr la Rompepiernas de Rubielos Bajos (Cuenca). Semanas atrás me había apuntado a ambas carreras, por lo que la decepción de no poder correr la media de Cheste es bastante grande: en las condiciones en las que tengo la pierna izquierda y las subidas y bajadas del recorrido suponen un riesgo de lesión demasiado grande. Por ello me limito a asistir de espectador y, todo sea dicho, gritar a los compañeros a su paso, sobre todo a aquellos que se toman la carrera como un mero paseo. Pero al final el equipo se porta y ganamos un jamón de premio.
Al día siguiente llega la Rompepiernas, una carrera de 10km por caminos totalmente embarrados y alguna que otra cuesta en el recorrido. Como no me puedo resistir a la tentación, finalmente decido correrla a un ritmo discreto (la termino a un ritmo medio de 5min/km) y la termino sin ningún problema físico digno de reseñar. Tan sólo decir que allí ganamos otro jamón por equipos.
Desde aquel mítico fin de semana ya hemos organizado tres cenas, que han supuesto un incremento considerable en el peso corporal de alguno que otro, entre los que me incluyo, y todavía queda jamón para por lo menos otras 2 cenas más.
Pero a lo que iba. Siguiente objetivo a la vista, la media de Valencia a finales de noviembre. Quedan sólo tres semanas y todavía no puedo empezar a correr por las molestias. Por ello, me tengo que conformar con hacer algo de bicicleta estática por las mañanas (entrenamiento que ha consiguido que recupere ligeramente la forma física que tenía).
En esa tres semanas acudo al fisio otras tantas veces, con diversos dolores cada día: un día tengo el pie hinchado como una bota, al siguiente me molesta bastante la fascia al pisar... Pero llega el día de la media y allí me presento en la salida: sin haber entrenado casi ni un solo día, si haber hecho más de 12km seguidos desde antes de verano, y con serias dudas de si podría acabarla o no, pues en las pocas rodadas que había conseguido hacer tenía que parar cada 10min aproximadamente para estirar muy bien el gemelo y toda la parte inferior del pie.
Momentos antes de la salida me planteo completarla en un tiempo aproximado de 1h30, que es una marca bastante modesta para mi a la vez que asequible dado mi lamentable estado físico. Pero con la emoción de la salida realizo los primeros km a un ritmo para terminar en 1h24. Desafortunadamente, no mentía cuando decía que mi estado físico es bastante malo, por lo que al pasar el primer tercio de carrera tengo que aflojar y poner un ritmo bastante más manejable. Pero el lado bueno es que consigo aguantar los 21km sin necesidad de parar a estirar y sin notar ninguna molestia más allá de lo normal. El tiempo en meta: 1h27'23'', mi tercera peor marca personal en media (y llevo corridas más de 30), pero una marca que me supo a gloria, pues me volvía a sentir correrdor después de mucho tiempo.
Esta semana, tras volver a consulta con el fisio, su valoración de la lesión ha sido bastante positiva: casi está recuperada, por lo que poco a poco hay que volver a la rutina normal. Por ello, estoy cogiéndome con los entrenamientos con el resto de compañeros, claro está que a ritmos bastante más modestos que los suyos, pero las malditas molestias de la lesión se han transformado en dolores post-entrenamiento. Esos benditos dolores que hacía tiempo no sentía.
Como colofón, tan sólo recordar lo que se suele decir: el deporte es un estado de ánimo. Cuando las cosas van bien, tienes un mejor humor. Cuando las cosas van peor, no hay quien te soporte.
He de reconocer que estos últimos meses he estado un poco más gruñón y borde de lo normal (pido perdón a cualquier afectado), pero el volver a una rutina diaria de entrenos me ha devuelto la ilusión que tenía hace unos años cuando corrí por primera vez la maratón de Valencia. Tal es esa ilusión que ya me he marcado un objetivo a corto-medio plazo: el campeonato de España de Maratón, que se celebrará en Sevilla el 13 de febrero de 2011. Haciendo cuentas, quedan 11,5 semanas, lo cual no es un plazo demasiado amplio para poder realizar una preparación en condiciones, pero por lo menos ya me he buscado un plan de entrenamiento de 20 semanas (habrá que saltarse las 8 primeras y tratar de cogerse poco a poco con la 9na) y hoy mismo he comenzado con él: 10km de carrera continua.
El plan es ambicioso, pues idealmente es para bajar de 2h30m, una autentica burrada que ni de casualidad conseguiré, pero es un bonito reto para mantenerme ocupado durante un par de meses.

2 comentarios:

Carlos dijo...

calma! y no fuerces demasiado!!!

Woodman dijo...

Eso, lo que dice Carlos, no fuerces demasiado...Poco a poco.... y con el jamón igual poco a poco que nos conocemos!