La edición del año pasado de esta prueba me enseñó una cosa: los que van en cabeza corren mucho y no hay que intentar seguirlos, pues tarde o temprano vas a hincar la rodilla en tierra. Pero este año he optado por obviar esta sabia enseñanza y he vuelto a tirar con la "élite". Y lo he pagado.
Para poner en antecedentes a quién nunca ha corrido esta carrera, se dan dos vueltas a un circuito de 4.950 metros, que se estructura más o menos de la siguiente manera: un primer kilómetro con una subida continuada con desniveles medios de un 5%, 1 kilómetro de llaneo (casi siempre con viento en contra), 2 kilómetros de bajada y otro kilómetro callejeando por el pueblo en terreno variado. Sumemos a todo ello que tan sólo en el último kilómetro se puede encontrar una mínima sombra que palie los efectos de un sol de justicia (32ºC este año, casi nada) y ya tenemos una carrera bastante completa.
Sobre todo, la mayor trampa del recorrido es el primer kilómetro, ya que la gente está fresca y tira con fuerza. Para la primera vuelta al recorrido, la táctica es buena, pero cuando comienzas la segunda, te das cuenta que deberías haber guardado ese puntito de fuerza que tan alegremente has despilfarrado. La bajada también tiene su pequeño riesgo, ya que las piernas avanzan con una zancada muy alegre sin darse cuenta de que lorenzo está causando estragos. Pero la parte que realmente te mata es el kilómetro por el pueblo, que con sus continuos cambios de dirección y de pendiente, te mina las fuerzas a base de cambios de ritmo. Y los cambios de ritmo son lo que peor le sientan a un corredor diesel como yo.
Pero no todo son trampas y cosas malas: la cantidad de gente del pueblo que se vuelca en el esta carrera, tanto colaborando como animando desde la acera es impresionante. Probablemente sea más del 90% de la población.


4 comentarios:
Cabezones que no somos...y no sería mejor reservar algo de "gasofa" para el final?
Si, sería lo ideal. Pero pa bruto yo.
Si, sería lo ideal. Pero pa bruto yo.
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