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miércoles, 21 de abril de 2010

A recorrer las calles madrileñas

Este fin de semana vuelvo a la carga, y lo haré a lo grande: corriendo otra maratón para resarcirme del mal sabor de boca que me dejó Valencia.
Aprovechando que la Federación de Atletismo celebra el Campeonato de España de Clubes durante el Mapoma, es la ocasión ideal para matar dos pájaros de un tiro.
Es también una oportunidad de oro para estar un poquito más cerca de dos dioses del atletismo, Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele, que participarán en la prueba de los 10km y la maratón respectivamente. Aunque lo de Kenenisa me suena bastante a bulo, pues que yo sepa nunca ha corrido una distancia de maratón.
La semana que viene, la crónica completa con todo lujo de detalles

viernes, 25 de septiembre de 2009

Campeonato de España de Media Maratón (Motril)

Casi un año ha pasado desde que nos dimos cuenta de que la marca mínima para participar en el campeonato de España de Media Maratón era más asequible que nunca, pues la Federación Española decidió aumentar a 1h20 dicho registro mínimo, quién sabe porqué. Pero el caso es que ello supuso que mucha gente pudiese acceder a la competición. Y entre ellos un servidor y varios compañeros.

Para la mayoría de los 5 integrantes que iniciamos esta aventura, éste era el primer – esperemos que el primero de muchos – campeonato en el que tomábamos parte y partíamos con tanta ilusión como un niño con zapatos nuevos.

Durante la semana previa, la ansiedad por el viaje fue in crescendo hasta el punto de que muchos no podíamos pensar en otra cosa. Sin embargo, el contar con un gran ‘delegado’ de equipo que (todo hay que decirlo, también es la ‘estrella’, pues no hay quien lo pille cuando se pone a correr…), que se preocupa por el más mínimo detalle, siempre ayuda a que todo salga a pedir de boca. Para dar cuenta de la preparación realizada, al llegar al vehículo que nos había de transportar a Motril, nos encontramos con un dosier de cerca de 50 páginas con toda la información relativa al fin de semana.

Pero para no aburrir al personal, vayamos al diario del fin de semana:

Viernes 18, 16 horas. Edificio de deportes.

Reunión de todos los integrantes del equipo que se dirige al campeonato. ¿Estamos todos? Pues va a ser que no. ¿Quién falta?

Exacto, es ella. Fiel a sus principios femeninos, se hizo esperar. Y eso que el presi de la sección acudió a despedirnos y desearnos buena suerte.

Una vez que todo el equipo estaba por fin completo, nos subimos a nuestro lujoso vehículo y pusimos rumbo a tierras granadinas.

Viernes 18. 18 horas. En algún lugar cerca de Murcia

Tras un par de horitas en nuestra limusina, el chófer decidió tomarse un respiro y pedir el relevo al volante. Ya de paso, decidimos parar en el pueblo más próximo para estirar algo las piernas y hacernos notar.

El dicho lugar – cuyo nombre nadie recuerda – hay quién descubrió su verdadera vocación en la vida

Pero sobre todo, pudimos merendar como dios manda: con productos frescos y de primerísima calidad.

Y digo esto para que nuestro entrenador sepa que no descuidamos nuestra preparación, pues aunque intentó ocultarse, le descubrimos espiándonos. Bueno, casi, sólo encontramos su coche.

Viernes 18. 21 horas. Granada

Tras otras casi 3 horitas de viaje en nuestro cada vez más lujoso vehículo (¡¡¡durante este tramo hasta teníamos hilo musical!!! Todo gracias a nuestro delegado-estrella- y ahora cantante… ¡¡Qué crack!!!) llegamos a Granada. Bueno, llegar no llegamos, pero la teníamos a la vista hasta que nos perdimos por las cercanías.

Como no nos aclaramos con el recorrido, un par de integrantes decidieron hacer una parada e invocar una danza a los dioses para que nos guiaran hasta el destino. Pero lo único que consiguieron fue arrancar una cara de auténtica perplejidad del gasolinero de turno que veía cómo dos colgaos se habían puesto a bailar en medio de su gasolinera.

Ese fue el momento de desplegar todo nuestro arsenal tecnológico y dejamos que el ‘tom-tom’ (más tarde re-bautizado como el ‘tonto-tonto’) nos llevase en volandas a nuestro hotel. Todo parecía muy fácil hasta que decidimos ponérselo difícil y nos metimos por la zona con más obras de Granada. Al final logró su cometido y nos llevó hasta el alojamiento, pero los continuos re-cálculos de ruta y la falta de una alimentación externa en la que recargar su batería (quién iba a decir que nuestro lujoso vehículo no contaba con un mechero de los de toda la vida que funcionase correctamente) dejaron unas secuelas irreparables.

Sin embargo, antes de llegar al hotel donde debíamos descansar durante esa primera noche, el chófer decidió que era mejor hacer un reconocimiento de la zona y recorrió todas las calles aledañas, ante los halagos y piropos del resto de acompañantes por tan gran idea.

Por fin llegamos al hotelito

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Y nos encontramos con el primer contratiempo del fin de semana: el recepcionista ‘en prácticas’ se ha liado con la reserva y ha reservado una habitación menos de las pedidas. Afortunadamente, el recepcionista ‘experimentado’ busca una solución al entuerto que acaba con la chica del grupo durmiendo con dos de los chicos. ¡Qué gran putada para ellos! Y lo mejor de esta solución es que todos disponíamos de unas pedazo camas de matrimonio… para compartir, claro. Menos mal que nos respetamos y la cosa no pasó a mayores…

Viernes 18. 22:30 horas. Granada.

Tras instalarnos correctamente, el grupo decide realizar un entrenamiento previo a la carrera. Tras informarse en el hotel de los lugares preferidos por los granadinos para entrenar, nos decidimos por ir a la zona denominada como “Calle Elvira”. Tras observar los atletas locales, decidimos imitarles y seguimos su mismo entrenamiento, basado en series. Para empezar, unas series relajaditas: 4x(caña – tapa) R: lo menos posible.

Creo que es la primera vez en mucho tiempo en que todos opinábamos que el entrenamiento se había quedado corto. De ahí decidimos hacer unos cambios de ritmo para ganar velocidad.

¡Y vaya si ganamos velocidad! Fue visto y no visto.

Pero todavía nos sabía a poco. Por eso decidimos por unanimidad el agregar un circuito de fuerza que nos hiciera sudar y, cual inmortales, sólo dejase a uno.

Pero dos atletas con una gran forma sobrevivieron a este duro entrenamiento y decidieron entre ellos deshacer el empate realizando Oberones hasta que solo quedase uno en pié. Según cuenta la gente que los vio, este fue un gran duelo, pero desgraciadamente no existe prueba gráfica de ello.

Sábado 19. 10 horas. Granada

Dado que el entrenamiento de la noche anterior fue tan agresivo que muchos de nosotros estábamos cargados, decidimos realizar una pequeña sesión de descarga. Para ello:

Nos avituallamos…

Posamos…

Estiramos…

Corrimos…

Hicimos cuestas…

Recuperamos el aliento…

Y finalmente, volvimos a estirar…

(¡Qué estilazo!)

Sábado 19. 13 horas. Granada

Tras el entrenamiento matutino nos decidimos a realizar una visitilla a la zona antigua de Granada. Callejeando, llegamos a las puertas de una librería en la que encontramos expuesto en el escaparate un libro sobre las últimas técnicas de entrenamiento descubiertas durante los pasados años. Sin duda, una joya que no podemos dejar pasar, pues si se quiere mejorar, hay que contar con los mejores materiales y técnicas. Nos rascamos el bolsillo y adquirimos dicho folletín para hacérselo llegar a nuestro entrenador.

Tanto entrenamiento en las últimas horas había dejado nuestro cuerpo bastante debilitado, por lo que decidimos ponerle remedio e ir a realizar una recarga de hidratos y de proteínas como dios manda…

Sábado 19. 16 horas. Alhambra (Granada)

Sabiendo que la carrera estaba próxima y que debíamos ultimar nuestras posibilidades de entrenamiento, decidimos ir a la zona con la orografía más complicada del lugar: la Alhambra. Allí, los Palacios Nazaríes,


La Alcazaba...

el Generalife…

el palacio de Carlos V…

Y por supuesto el barrio del Albaicín…

Fueron testigos de nuestro último entrenamiento

Sábado 19. 20 horas. En un parking de Granada…

Cuenta la leyenda que a estas horas, el lujoso vehículo que transportaba al equipo rumbo a Motril sufrió un desafortunado percance al encontrarse de repente con una columna. Y como toda leyenda que se precie, tiee su parte de verdad…

Sábado 19. 21 horas. Motril

Tras recorrer la distancia que separa Granada de esta localidad, nos dirigimos rumbo al hotel que ha de acoger nuestra presencia durante la noche previa a la competición. Por fin llegamos a él atravesando una de las zona más concurridas del pueblo (madre mía, la de gente que había por allí!! Así a bote pronto, nosotros y… nosotros). El recibimiento fue muy caluroso, pues los dueños se volcaron con nosotros desde el primer momento (normal, eramos el 75% de su clientela para ese día) y pusieron a nuestra disposición sus más lujosas suites: grandes, limpias y con un olor a perfume que endulzaba nuestro olfato.

Por desgracia, no hay prueba gráfica de todo esto, pero sirva como analogía este pantallazo de un capítulo de la serie Family Guy:

Ante tal suite, uno de los integrantes del equipo declaró:

“Esta noche voy a dormir como un bebé en estas camas”

Más tarde supimos que lo que realmente quería decir era:

“ni de coña me meto en esa cama, yo paso la noche sentao o en el suelo”

Sábado 19. 22 horas. Por las calles de Motril.

Nuestro último entrenamiento por la Alhambra nos había dejado tan debilitados que decidimos recuperar fuerzas en un restaurante cercano. Esta vez sí, hicimos una recarga de hidratos como Dios manda…

Tras esta frugal cena, decidimos reconocer el recorrido de la carrera, para poder preparar la estrategia. Pero dado que era de noche y poco se veía, trasladamos la preparación de la estrategia a un conocido lugar de la noche motrileña…

Eso sí, al menos uno de nosotros pudo preparar su estrategia a conciencia: proporcionarle al cuerpo ‘gasolina’ durante la carrera para evitar el cansancio y correr más. Lástima que se olvidase su ‘gasolina’ en el lugar elegido para preparar esta estrategia.

Sábado 19. 23 horas. Residencia base.

Todos en la cama para descansar (y cuando digo todos, es ‘todos’).

Domingo 20. 8 horas. En algún lugar entre la residencia base y la salida

Amanece un gran día y el equipo se encamina hacia la zona de salida…

Para confirmar que realmente estamos en el pueblo que toca, nos retratamos en un lugar característico…

Pero entonces nos damos cuenta de una cosa: no hemos desayunado todavía!!! Hay que poner remedio a ello…

Tras un buen desayuno, nos dirigimos a la línea de salida. Allí, mientras esperamos con ansia el inicio de la carrera, calentamos con gran intensidad…

Domingo 20. 10 horas. Línea de salida

Por fin llega el momento. Todo un año esperando esto. Miramos alrededor, divisando las caras de los 1100 atletas participantes (aunque sólo apenas 200 sean los que compiten por el título de campeón de España). Entre ellos, viejos conocidos de las tantas y tantas carreras que cada uno de nosotros hemos realizado durante el año. Se acerca el inicio de la prueba, los nervios aumentan, la tensión en el pelotón se hace notar, los atletas se apiñan intentando buscar la mejor posición de salida posible. Y sin más aviso que un inesperado disparo mientras la organización todavía situaba al pelotón tras la línea de salida, la carrera comienza.

A partir de aquí, los 21 duros kilómetros de este recorrido van quedando atrás uno tras otro. Los atletas van llegando a meta. El ganador de la carrera – que no campeón de España- un negrito de nombre impronunciable, que bate el record del circuito (ya me gustaría saber qué come esa gente para correr así!!).

Y para que conste que realmente corrimos…

Domingo 20. 12 horas

Tras una gran carrera por parte del equipo (todos pusimos de nuestra parte pero la organización no nos dio el premio a las ‘buenas intenciones’), nos relajamos con un buen chapuzón en la piscina…

Y una buena comida para recomponer fuerzas…

Domingo 20. 18 horas. En un bar indeterminado cerca de Murcia

De vuelta a casa tras la competición, decidimos parar en una cafetería para descansar un poco y estirar las piernas. El lugar, un bar en medio de un polígono industrial más vacío que la cabeza de Belén Esteban, del que sale una música a todo trapo. Una mirada al interior desvela un grupo de caballeros alrededor de una barra ocupada por dos señoritas. Pero no, no era un bar de streap-tease. (lástima!!). Era una cafetería normal y corriente.

Domingo 20. 21 horas. En la autovía camino de Valencia

Empieza el partido de la final del Eurobasket. España es la gran favorita. Tratamos de sintonizar la radio. Pero la muy jodía no permite que podamos escuchar el partido. Vamos, ni el partido ni cualquier otra cosa. Como no hay nada con lo que distraerse, uno de los integrantes del grupo decide poner toda la carne en el asador y tira de la música que almacena en la memoria de su teléfono. Ni más ni menos que los grandes éxitos de las fiestas de pueblo: Juanito Valderrama, Manolo Escobar, Paquito el Chocolatero, y otros muchos y variados artistas y exitazos.

Domingo 20. 23 horas. Fin de trayecto

Tras realizar una ruta turística por los pueblos de Valencia para dejar a la gente en casa, un servidor llega a casa completamente destrozado por el fin de semana, pero con ganas de repetir la experiencia.

lunes, 23 de febrero de 2009

Maratón de Valencia 2009

Pocas veces una carrera reúne los requisitos que esta maratón ofrecía este año: un trazado completamente plano, un circuito divertido y ameno, con continuos cambios de dirección en los primeros kilómetros, una temperatura más que agradable y una organización más que loable. Pasando por alto el hecho de que hacía un poco de viento, la carrera parecía sacada de las mejores fantasías de un corredor. Y es que se daban todas las condiciones para realizar una buena carrera.


Tanto es así que la tan odiada crisis económica también contribuyó a que el cartel de figuras se redujese hasta casi la nulidad (dos keniatas de medio nivel llegados a muy última hora completaba el cartel) y la maratón fuese más popular que nunca. Como prueba de ello, los tres primeros clasificados son españoles, naturales de la tierra. El tiempo del ganador un crono más que humilde (bueno, humilde para unos, ansiado por muchos otros) de 2 horas 26 minutos. Las dos figuras de ébano, perdidos en la clasificación a más de diez minutos del ganador.

Pero si embargo, este sin duda ha sido mi año. Tras un debut en 2008 más que digno, pues correr la maratón en 3h4min sin haber preparado la prueba tiene mucho más mérito del que parece, este año me he confirmado en la distancia logrando un crono impensable para mi tan sólo hace unas semanas: 2h 46m 19s. El objetivo antes de la prueba era realizar un ritmo medio de 4min el kilómetro, lo que hubiese dejado la marca en algo menos de 2h49min. Pero ese día todos los astros se alinearon y la preparación realizada durante varios meses dio su fruto. Ese tiempo me permitió cruzar la meta en la posición 45 (19 en mi categoría), que comparada con los 3200 participantes de la prueba, hace que mi gozo desborde de alegría.

Ya desde el principio sabía que el día iba a ser bueno: me levanté fresco como una rosa, me tomé un buen desayuno y partí hacia el lugar de la salida dando un paseo (casi 2km). La mañana era realmente fría, hasta el punto de que en muchos momentos tenía la piel de gallina. El sol se negaba a salir y los momentos previos a la carrera, ya sin ropa de abrigo, se hacían verdaderamente duros. Pero en el momento que Lorenzo se dignó a aparecer, su rayos dejaron una temperatura perfecta para correr.

A las 9 en punto se daba la salida entre el alboroto de la gente que en los márgenes de la pista se agolpaba. Tanto era el ruido que apenas si se oía el ruido de megafonía. La salida no era demasiado complicada, a excepción de un cámara de la televisión local, que tuvo la “feliz” idea de grabar la sensación de ser arrollado por 3200 personas corriendo. El ritmo de salida fue más o menos el pactado con los compañeros de 4min/km. Pronto la zona delantera de la carrera se fue fragmentando en grupillos que aunaban fuerzas de cara a los cerca de 40km por venir. En el km 3, el primer paso por el jamonero (apodo con el que ya se conoce al puente que cruza la Ciudad de las Artes y las Ciencias), con su pendiente machacona que empezaba a calentar las piernas. En el km 8, entrada al trazado de la fórmula 1. Ya en esos momentos la carrera estaba totalmente fragmentada y nuestra labor consistía en dar caza a grupos por delante nuestro. Pero en este punto tenemos que lamentar la primera baja de unos de los llamados a realizar un carrerón, que se quedó descolgado y ya no pudo pillarnos. En el km 11, paso por el puente móvil del puerto y, tras él, primer paso por línea de meta. De ahí enfilamos la calle de la Reina dirección avenida de los Naranjos, donde por suerte pudimos encontrar un grupo que marcaba un ritmo perfecto para los dos compañeros que quedábamos de la sección. Paso por el politécnico y vuelta hacia la estación del Cabañal, donde enfilamos Blasco Ibáñez hasta girar por la avenida de Aragón. De ahí todo recto hasta el centro por la calle Colón, donde nos esperaba la pancarta de la media maratón. El tiempo por ella, 1h23min, la que hubiese sido una gran marca para mi hace un año. Tras abandonar el centro, cruzamos el río y entramos en la zona de Campanar, donde el esfuerzo realizado comienza a pasar factura y tengo una pequeña crisis. Afortunadamente, consigo superarla y seguir sin problemas en el grupo en el que iba. Todo sigue igual hasta más o menos el km 30, distancia psicológica en la que se suele colocar el tan temido “muro”. Mi compañero empieza a flaquear y decidimos correr con algo más que piernas y corazón: con la cabeza. Sabedores de que quedan 12km por la zona menos atractiva del circuito (una recta de 10km por una zona totalmente abierta), relajamos el ritmo hasta ese momento casi perfecto de 3:54 a algo más de 4. Durante varios kilómetros seguimos a ese ritmo sin muchos problemas. Ya que el tan temido muro de los 30 no nos había tumbado, la organización decidió colocar el suyo propio en el km 36: un puente con un desnivel que desde la lejanía a más de uno hizo llorar solo de pensar que había que subirlo. Y este muro fue el que dejó a mi compañero bastante tocado, hasta tal punto que ya no pudo seguir el ritmo que estábamos marcando. A partir de entonces emprendí mi carrera en solitario hasta la meta: 6 km sin más compañía que los ánimos de los espectadores que abarrotaban las calles y una ilusión bárbara por llegar a meta. Sin embargo, por mucho que yo trataba de empujar, mis piernas se negaban a ir más rápido de lo que habían ido hasta entonces. Por lo menos no me obligaron a ir más despacio salvo en el tramo que se volvía a cruzar el jamonero, tramo en el que pedían a gritos un poco de descanso. Pero ya sólo quedaban tres kilómetros y era momento de ser valiente. Fijando la vista al frente, uno a uno fui cazando los corredores por delante de mí. De que me quise dar cuenta, estaba a poco más de un kilómetro de meta, entrando en un puerto totalmente abarrotado de espectadores que gritaban sin parar mi nombre (o soy muy famoso o la idea de los organizadores de imprimir el nombre en el dorsal con un tamaño de fuente lo suficientemente grande como para ser leída desde varios metros de distancia, había dado sus frutos). Yo seguía con los mío: cazar “cadáveres” y seguir adelante. Hasta que el cuerpo me quiso dar una pequeña lección por el sufrimiento infringido durante 41 km: un ligero pinchazo en la parte interior de la rodilla que me hizo temer los peor a escasos 500m de meta. Afortunadamente no fue más que eso, un aviso, y pude seguir adelante. Guardo con especial recuerdo los últimos trescientos metros, en los que realicé un sprint realmente alucinante (que me llevo a adelantar a 2 corredores más, uno de ellos a escasos 2 metros de la meta) que el pulsómetro dice hice a un ritmo de 3:07min/km. No está mal como colofón a una maratón.

Tras cruzar la meta, mil y una cosas se me venían a la cabeza. Ya sin tiempo para saborear el trabajo realizado, estaba dándole mil y una vueltas al recorrido y al ritmo llevado en cada tramo, intentando analizar dónde podía haber mejorado. Pero al juntarme con todos los corredores que habían acabado antes que yo (incluidos dos morenitos cabizbajos) y ver la satisfacción de aquellos que llegaban tras de mí, no pude más que participar de la fiesta y disfrutar del momento.

Esta celebración se volvía agridulce por momentos cada vez que llegaba algún conocido que había sufrido más de lo esperado. Pero pese a al dolor de una oportunidad perdida, esta la satisfacción de haber conseguido acabar la carrera y de saber que al año siguiente volverán a tener una oportunidad.

Sin duda, esta ha sido una de mis mejores carreras hasta ahora. Espero que el año que viene muchos puedan decir también lo mismo.

viernes, 23 de enero de 2009

Media Maratón de Santa Pola

Segunda carrera del año, en una de las citas más concurridas del calendario español. Esta media maratón se beneficia del vacío competitivo existente en estas fechas en las provincias limítrofes (Valencia, Alicante, Albacete y Murcia), del buen tiempo que la playa proporciona y de un recorrido atractivo para todo el mundo. La combinación de estos factores hace posible que 5000 personas se citen un domingo por la mañana en un pueblo que cuenta con poco más de 31000 para recorrer sus pocas calles (es más, la mitad de la carrera discurre por urbanizaciones adyacentes).



Ver mapa más grande

La carrera en sí no tiene demasiadas complicaciones aparte de conseguir un buen puesto en la salida (5000 personas luchando por salir lo más adelante posible no puede ser bueno), pero si eres un poco hábil, siempre puedes colarte saltando las vallas y encajando toda clase de improperios de la gente lleva varios minutos intentando aguantar el sitio conseguido. Eso si, en el momento que se da el pistoletazo de salida, hay que saber tirar de codos y coger un buen ritmo que te permita rodar con la gente de alante sin necesidad de ir haciendo eslálom todo el rato para adelantar a la gente más lenta.
Hacia el kilómetro 1 la mayoría de las posiciones de cabeza ya están más o menos definidas: los africanos sacan 500 metros al grupo perseguidor y el resto se va agrupando en ritmos de carrera similares. Y encontrar tu grupo ideal es fundamental, pues cuando comienzas la primera de las grandes rectas (hacia el km 6), como sople un poco de viento vas a realizar un desgaste adicional como intentes hacer la guerra por tu cuenta.
Este año el viento soplaba del oeste, lo cuál quiere decir en que la vuelta de la primera recta y en la ida de la segunda tenías viento de cara. Y esos dos tramos de recta suman casi 8 kilómetros!!! Vamos, que o hacías amigos para iren grupo y arropado o te tomabas el día para hacer una rodada de 21 kms.
En lo que respecta al resto del recorrido, nada más que comentar.
Como comenté anteriormente, este recorrido lleno de rectas que te permiten mantener el ritmo hace que la prueba sea realmente rápida. Como ejemplo, el ganador invirtió poco más de 1h 4min, mientras que los 100 primeros clasificados realizaron una marca por debajo de 1h 18min. Por mi parte, volví a batir mi mejor marca personal, conseguida en Valencia, rebajándola hasta el 1:18:18, algo más de 1 minuto de mejora. Si no incurro en ninguna lesión, puede que me esté asentando en unos ritmos bastante comeptitivos para poder optar a meterme en la zona noble de las carreras populares, aunque para ello todavía me queda mejorar bastante. Pero todo se andará.
En lo que respecta al equipo, los chicos lo hicimos lo mejor que pudimos, pero 5000 personas son muchas y otros lo hicieron mejor que nosotros. Las chicas sin embargo tuvieron mejor suerte, y quedaron terceras en la general, llevándose un peazo copón y un cheque de 200 euracos.

lunes, 12 de enero de 2009

10km Ciudad de Valencia

Ha nacido una nueva carrera en el calendario que pretende convertirse en un referente del calendario nacional en la distancia de los 10Km. Es una carrera que combina un recorrido completamente llano con la rapidez de un circuito urbano perfectamente asfaltado y un cartel de lujo con estrellas de talla nacional e incluso internacional. Y no, yo no formo parte de la organización, aunque la frase anterior parezca sacada de la publicidad de la prueba.

En el plano masculino, el cartel estaba encabezado por el maratoniano José Ríos (vencedor final) , Fabián Roncero (27º) y Jose Antonio Redolat (abandono por lesión). Por el lado femenino, la indiscutible estrella era Marta Domínguez (vencedora) y Marta Fernández de Castro, que colgaba oficialmente las botas en esta carrera y, como atleta valencia, quiso hacerlo en su tierra.

El recorrido estaba principalmente diseñado a base de largas rectas que discurren a ambos lados del antiguo cauce del Turia junto con las rectas de la Avenida de Blasco Ibáñez. Un circuito que, sin condiciones de viento, es realmente rápido. La única dificultad, por llamarla de de alguna manera, se encuentra en el kilómetro 5, tras el avituallamiento, donde se realiza un cambio de dirección de 180º y se atraviesa el recientemente inaugurado puente de las ciudad de las Artes y las Ciencias, que tiene una pequeña pendiente que te destroza el ritmo como vayas un poco jodido.


Sin duda esta era una prueba para salir a tope y valorar el estado de forma en el que me encuentro. Tomando como referencia mi última carrera, la San Silvestre de Albacete, mi objetivo personal era correr esta distancia en un ritmo entre 3:30 y 3:35 min/km, un objetivo bastante ambicioso para mí, pero que debe convertirse en mi ritmo habitual para esta temporada. Tras realizar un primer cuarto de carrera bastante rápido, intentando cazar al único compañero de equipo que iba por delante, el segundo lo realicé intentando mantener el ritmo del grupo en el que me había metido, cosa que hice sufriendo un poco, ya que en esos momentos se rodaba a 3:25min/km. Tras el avituallamiento, llegó la anteriormente mencionada zona del puente, donde me descolgué unos metros de dicho grupo y perdí el ritmo, lo que hizo que me quedase en tierra de nadie y rodando solo con un ligero viento lateral que empezaba a joder un poquillo. Sin duda, el tercer cuarto de carrera fue el peor, pero supe sobreponerme y mantener mi ritmo objetivo durante el último cuarto de carrera. Al final, un tiempo de 35:07, lo que da una media de 3:31min/km. Objetivo cumplido.

Ahh, y por equipos quedamos séptimos, pero al ser uno de los 5 con más representación (28 corredores), nos llevamos un merecido jamón del que daremos cuenta un día de estos.

Una de las novedades de esta carrera está en la empresa que ha grabado la carrera (paso del kilómetro 3 y meta) y ha colgado los vídeos. Como iba a quedar para la posteridad, a mi llegada a meta puse mi mejor sonrisa y posé como si hubiese ganado la carrera. Para que nadie se enfade, la empresa se llama www.corriendovoy.com

En el paso por el km 3, destacar que no perdí demasiado tiempo con respecto a una campeonísima como Marta Domínguez: pasé apenas 20 segundos después que ella.


jueves, 1 de enero de 2009

V San Silvestre de Albacete

Quizás la San Silvestre de Albacete no sea una carrera tan famosa y glamurosa como su tocaya de Vallecas; quizás aquí no vengan atletas de primer nivel con sus sponsors conocidos en el mundo mundial; quizás los telediarios no le den ni bola en estos días tan faltos de noticias.
Pero una carrera que es capaz de reunir 2200 personas un fín de año, a unas horas en las que todavía tienes la comida a mitad de camino del estómago (por no decir las cañas que más de uno llevaba en el cuerpo), una carrera en la que casi la mitad de los participantes se disfraza y da el espectáculo, una carrera en la que hay más público que en la cabalgata de la feria, una carrera así no la cambio por nada.



Y es que la afición por el atletismo (y la fiesta golfa) está calando hondo en los últimos años por estas tierras y no tiene pinta de que sea algo pasajero. Ver el dispositivo montado por la organización, digno de la media maratón de la ciudad, da una idea clara de la apuesta que ha hecho la diputación y el instituto municipal de deportes por fomentar el ejercicio y la vida sana.
En cuanto a la carrera, los tiempos son lo de menos, pues de las 2200 personas, unos 200 fuimos a competir y el resto fue de fiesta (es curioso que en las dos vueltas de las que constaba el circuito yo mismo doblase a un gran número de corredores). Pero bueno, los ganadores estuvieron en una media de 3 min/km y yo en una más que respetable media de 3:28, para hacer un tiempo final de 21:19 en los 6,3 km (6,1 según mi reloj GPS).
El único pero que tengo que poner a la carrera es que no consigo que ningún colega se apunte aunque sea para hacer el payaso un rato (aunque conozco a uno que no ha aceptado mi reto para la edición de este año 2009, pese a que asegura que es capaz de ganarme donde sea y como sea).

Un saludo, y Feliz Año Nuevo!!!!!!!!!!

sábado, 20 de diciembre de 2008

Post Épico: las fotos de la batalla de las Termópilas

Bueno, lo prometido es deuda. Aquí van unas cuantas fotos de la San Silvestre celebrada el 18 de diciembre en la Universidad Politécnica de Valencia.
Estas fotos se las dedico a todos aquellos que dijeron que no habría "eggs" a vestirse así, y que se rajaron a última hora. A ellos y todas las fans que parece hemos hecho, pues según me cuentan, los dos espartanos fueron la comidilla del día en la universidad el día siguiente a la carrera.
Nada, si alguna fan quiere conocerme, estoy disponible :-)

En esta foto vemos a Leónidas seguido de cerca por su fiel Aristodemo

Esta foto demuestra que el equipo de atletismo siempre da la talla. Y la nota también.

A falta de la "enfermera", los atrevidos que se disfrazaron en esta primera edición de la San Silvestre.

viernes, 19 de diciembre de 2008

I San Silvestre Solidaria UPV 2008

Ayer jueves se celebró una carrera benéfica en la universidad cuya recudación se va a donar, junto con los premios obtenidos por la sección de atletismo durante este año, a una entidad benéfica.
Cierto es que en estas fechas muchos alumnos ya han comenzado sus vacaciones y, por tanto, ya deben de estar en sus localidades de origen. Pero a pesar de ello, se consiguió reunir a cerca de 300 personas, que completaron los algo más de 3km de que constaba la prueba sin problemas.
El único pero que le quiero poner a la carrera, dado el carácter lúdico-festivo que caracteriza todas las San Silvestres, es la escasa afluencia de personas disfrazadas. Según pude contar, había 7 personas "dando la nota": la enfermera, Elvis, el del homenaje a los éxitos del deporte español, mamá Noel, el superhéroe sin identificar y, por supuesto, los dos espartanos, que no sólo dieron espectáculo de principio a fin, sino que obligaron a postponer la carrera durante cerca de 10 minutos porque llegaron tarde.
Esperemos que el esfuerzo de estas 7 personas haga que en próximas ediciones la gente se anime a participar aún más de la fiesta que supone este tipo de actos.

En el terreno personal, tengo que estar orgulloso de esta carrera, pues ha supuesto mi primer trofeo como corredor:
Y eso que mi clasificación fue más bien mediocre, pues no salí a competir. Pero la organización de la prueba supo apreciar la calidad de mi disfraz. ¿A que no adivináis cuál era? En cuanto tenga fotos, las publico.

martes, 18 de noviembre de 2008

Me estoy implicando demasiado...

La verdad es que hay que hacer las cosas bien, pero sin pasarse. Como ya comenté en mi anterior artículo, la Media Maratón de Valencia me salió muy por encima de mis expectativas, hasta el punto de rebajas en más de 5 minutos mi mejor marca hasta ese momento. Estos días, he recibido felicitaciones de compañeros y amigos, aunque realmente no considero que sea una proeza digna de tales felicitaciones.

Pero al llegar hoy al entrenamiento diario, me he encontrado con felicitaciones adicionales. Al principio, me he quedado bastante perplejo, pues no tenía ni idea de por qué la gente estaba haciendo eso. Hasta que el entrenador me ha dado la buena nueva: “enhorabuena, con la marca del domingo has conseguido la mínima para asistir al campeonato de España de media maratón”.

Cuando empecé a correr no pensaba ni por asomo que llegaría a encontrarme en una situación así: yo solo pensaba en hacer deporte y pasármelo bien. Pero parece que el entrenamiento está dando su frutos y he mejorado más allá de lo esperado.

En fin, que habrá que añadir una nueva cita al calendario de competiciones: el 19 de Septiembre no vamos a Motril (Granada).

domingo, 16 de noviembre de 2008

Media Maratón de Valencia

Bueno, ya estamos de vuelta a las carreras. Tras mes y medio de respiro competitivo, hoy domingo se celebraba la media maratón de Valencia. Esta es una carrera en la que he puesto muchas ilusiones, pues supone la primera carrera de pretemporada (si, como los equipos de fútbol, en atletismo también se hacen pretemporadas, ya que la temporada comienza oficialmente en noviembre), la primera carrera con ficha federativa (si, he cometido la locura de federarme) y la primera carrera con táctica de equipo. Y es que también soy oficialmente integrante de la sección de atletismo de la Universidad Politécnica de Valencia.
La mañana amanecía algo fresca: 6 grados a las 8:30 de la mañana, aunque poco a poco la temperatura fue subiendo y durante la carrera fue bastante agradable. La salida estaba emplazada frente al tinglado 4 del puerto, en medio del pit-lane del Street Circuit (aunque pocos bólidos había por allí). El recorrido de este año ha sido diseñado para recorrer en los primeros cinco kilómetros y en los últimos 5, el trazado del circuito de fórmula 1 (vamos, como todos los saraos que se organizan en Valencia últimamente, que hay que amortizar el pastón que ha costado). El recorrido completo es el que se muestra a continuación:

La primera sorpresa del día es ver que a los del equipo nos han posicionado en el cajón de salida de los atletas de élite, con lo que salimos en primerísima línea entre los morenos (aunque los hemos perdido de vista rápidamente). Entre todos, acordamos salir a un ritmo de 3:50 para hacer un tiempo total alrededor de 1:20:00. La táctica no sale mal, pero durante el primer kilómetro vemos como nos pasan cientos de corredores. Sin embargo, no nos picamos por ello y mantenemos el ritmo. Poco a poco la carretera se va limpiando de gente y los atletas se van agrupando en grupos de 10-12 corredores. Con nuestro ritmo constante, vamos cogiendo dichos grupos y adelantándolos poco a poco. Así prácticamente durante los 12 primeros kilómetros, punto en el que unos de nuestros compañeros sufre un tirón y se queda atrás.
De repente me veo sólo en un grupo que marcha a 3:40 y veo que el último de mis compañeros anda unos 20 metros detrás mío. Por más que bajo el ritmo, no consigue cogerme y, en el kilómetro 15 decido que es hora de ir hacia adelante y tratar de mejorar tiempo. Afortunadamente, mi estado de forma (que es el mejor en mucho tiempo) me permite hacer esos últimos 6km en ritmos de 3:40, de manera que llego el primero del poli en un tiempo cercano a 1:19:15 (todavía no se han publicado los resultados oficiales), bajando en más de 5 minutos mi mejor marca hasta la fecha (lograda en Villarrobledo en 2007).
Resumiendo, mi mejor carrera hasta la fecha. Y que no sea la última.