miércoles, 1 de septiembre de 2010
Derek Remond, historia de la superación
El siguiente video habla por sí solo.
Sin embargo, lo fantástico de su historia no se limita a dicha carrera, sino a los acontecimientos que tras ella sucedieron.
Dos años después de la olimpiada, un cirujano le dijo que jamás volvería ni a correr ni a representar a su país en el deporte. Lejos de asumir su jubilación forzosa, y siempre con la inapreciable ayuda y apoyo de su padre, Derek decidió probar en otras disciplinas deportivas.
Su primera opción fue el baloncesto, jugando en los Birminghan Bullets, donde consigió llegar a la selección nacional de Gran Bretaña. Y por supuesto, le mandó una foto autografiada al cirujano que le había dicho que nunca volvería a vestir los colores nacionales.
Tras jugar al baloncesto profesionalmente durante años, empezó a jugar al rugby (otro de sus deportes favoritos) y llegando a jugar en la primera divisón (Coventry RFC y Stow RFC) y con el punto de mira en el equipo nacional, para convertirse en el primer hombre en representar a Gran Bretaña en tres disciplinas diferentes. Sin embargo, tras realizar alguna pruebas con el England Sevens, se le negó una plaza en la selección.
Actualmente, Derek trabaja para la federación inglesa como director de desarrollo en velocidad y vallas. Su trabajo incluye identificar a nuevos atletas jóvenes, motivándolos para conseguir un mayor compromiso con su disciplina, y proporcionándoles las infraestructuras y el apoyo necesario para que progresen desde un nivel escolar a un nivel de promesa.
El trabajo de Derek debe ver sus frutos a partir del año 2012 (qué casualidad, el año de las olimpiadas en Londres), aunque viendo el último europeo de Barcelona, casi me atrevo a decir, que los resultados ya se ven.
Sin duda la de este hombre es la historia de la superación, con una lección muy simple: "cuando la vida te ponga la zancadilla, levántate y sigue adelante".
viernes, 16 de enero de 2009
Gebresalassie se queda sin nuevo record de Maratón
Era una carrera perfecta: un recorrido total y absolutamente plano, en recorrido urbano junto al mar, programada a una hora temprana para evitar temperaturas altas y cuatro liebres que trabajaban para él con un único fin: batir de nuevo el record del mundo de maratón (2:03:59 en Berlín 2008) y embolsarse la bonita cantidad de 1 millón de dólares. Esta prueba perfecta era la Maratón de Dubai.
Pero había un factor externo con el que no contaban ni Gebre ni la organización de esta prueba: la climatología. A todos se le tuvo que quedar cara de tontos al ver que llovía. Y mucho. Este hecho no pareció afectarle demasiado en los primeros kilómetros, en los que las liebres tiraban de él a un ritmo de récord del mundo. Tanto es así que al paso por el kilómetro 30 todavía corría 10 segundos por debajo de su marca.
Pero amigo mío, en cuanto las liebres se cansan y dejan de tirar, hay que hacer el trabajo uno mismo y aportar ese granito de esfuerzo que siempre reservas cuando vas a rueda de alguien. Ni siquiera el férreo control de carrera que realizó su mánager, el cual lo siguió en moto durante toda la carrera cantándole parcial a parcial y controlando el ritmo en todo momento, pudo hacer que hacia el kilómetro 37 su ventaja se desvaneciese y empezase a rodar por encima de su propio récord.
Sin embargo, hay que quitarse el sombrero y hacerle la ola a este etíope de 35 añitos, que consiguió hacer un tiempo de 2:05:29, tiempo que viene a ser la octava mejor marca de la historia. Como se dice en mi tierra, para mear y no soltar gota.
En fin, el año que viene será… si el tiempo lo permite.
viernes, 2 de enero de 2009
Test de Gavela
Este test está pensado para ser realizado entre 10 y 12 días antes de la maratón (al menos, los datos que soportan los resultados del test se obtivieron así) y su metodología es bastante sencilla: se realizan dos series de 6000, con un descanso de 90" entre ellas. La primera serie hay que hacerla al ritmo que se espera llevar durante la maratón, para el cual puede tomarse como referencia el ritmo de alguna carrera (a ser posible una media maratón) reciente. La segunda serie debe hacerse a tope.
La clave del test es la diferencia en segundos por kilómetro obtenida entre ambas series: la diferencia debe rondar un valor específico que nos dirá, en caso de ser mayor, que nuestro ritmo en la primera serie fue muy bajo y, por lo tanto, podemos exigirnos más, o si es inferior, que nuestro ritmo en la primera serie fue excesivo y, probablemente, no aguantemos una maratón completa a dicha velocidad.
Existe una tabla en la que, para un determinado objetivo final en la maratón (digamos Sub 3 horas), se nos dan los ritmos que deberíamos llevar en ambas series de 6000 y la diferencia entre ambas. Es decir, que si queremos hacer una maratón en 3 horas, el primer 6000 deberíamos hacerlo en 25', y el segundo en 22:24, siendo la diferencia de 26". Dichos valores nos indican que nuestro máximo ritmo posible en una maratón sería de 4:10, siendo lo aconsejable ir a un ritmo de 4:15, lo que nos daría una marca final de 2horas 59minutos.
| Marca Objetivo | Primer 6.000 | Segundo 6.000 | Dif. | Ritmo Posible | Ritmo Probable | Marca Posible | Marca Probable |
| Sub 2:30 | 21:00 | 19:12 | 18" | 3:30 | 3:33 | 2:27:41 | 2:29 |
| 2:35 | 21:30 | 19:36 | 19" | 3:35 | 3:38 | 2:31:12 | 2:33 |
| Sub 2:40 | 22:00 | 20:00 | 20" | 3:40 | 3:44 | 2:34:43 | 2:37 |
| 2:42 | 22:30 | 20:24 | 21" | 3:45 | 3:49 | 2:38:14 | 2:41 |
| 2:46 | 23:00 | 20:48 | 22" | 3:50 | 3:55 | 2:41:45 | 2:45 |
| Sub 2:50 | 23:30 | 21:12 | 23" | 3:55 | 4:00 | 2:45:16 | 2:48 |
| 2:53 | 24:00 | 21:36 | 24" | 4:00 | 4:05 | 2:48:47 | 2:52 |
| 2:56 | 24:30 | 22:00 | 25" | 4:05 | 4:10 | 2:52:18 | 2:55 |
| Sub 3 horas | 25:00 | 22:24 | 26" | 4:10 | 4:15 | 2:55:49 | 2:59 |
| 3:05 | 25:30 | 22:48 | 27" | 4:15 | 4:21 | 2:59:20 | 3:03 |
| 3:10 | 26.00 | 23:12 | 28" | 4:20 | 4:27 | 3:02:51 | 3:08 |
| 3:14 | 26:30 | 23:36 | 29'' | 4:25 | 4:33 | 3:06:22 | 3:12 |
| 3:17 | 27:00 | 24:00 | 30" | 4:30 | 4:39 | 3:09:53 | 3:16 |
| 3.20 | 27:30 | 24:24 | 31'' | 4:35 | 4:45 | 3:13:24 | 3:20 |
| 3:25 | 28:00 | 24:54 | 31" | 4:40 | 4:50 | 3:16:55 | 3:24 |
| Sub 3:30 | 28:30 | 25:18 | 32" | 4:45 | 4:56 | 3:20:26 | 3:28 |
| Sub 3:35 | 29:30 | 26:18 | 32'' | 4:55 | 5:06 | 3:27:28 | 3:35 |
| Sub 3:40 | 30:000 | 26:42 | 33" | 5:00 | 5.12 | 3:30:59 | 3:39 |
| 3:50 | 31:30 | 28:06 | 34" | 5:15 | 5:28 | 3:41:31 | 3:50 |
| Sub 4 horas | 32:30 | 29:00 | 35" | 5:25 | 5:41 | 3:48:33 | 3:59 |
| 4:15 | 34:00 | 30:24 | 36" | 5:40 | 5:57 | 3:59:06 | 4:11 |
| Sub 4:30 | 36:00 | 32:18 | 37" | 6:00 | 6.18 | 4:13:10 | 4:25 |
| 4:45 | 38:00 | 34:12 | 38" | 6:20 | 6:40 | 4:27:14 | 4:41 |
| Sub 5 horas | 40:00 | 36:06 | 39" | 6:40 | 7:00 | 4:41:18 | 4:55 |
| Acabar en control | 42:00 | 38:00 | 40" | 7:00 | 7:25 | 4:55:00 | 5:15 |
Otra posibilidad que he comentado es tomar una referencia de una media maratón previa. Por ejemplo, en la pasada Media de Valencia, realicé una marca de 1:19:23, a un promedio de 3:46 min/km. Este ritmo indica que debería poder realiza el primer 6000 en 22:36. Mirando en la tabla el valor más aproximado, vemos que sería en correspondiente a un tiempo final de 2 horas 42 min. Para validar este ritmo, debería ser capaz de hacer el segundo 6000 en 20:24, con una diferencia de ritmo de 21"/km. En caso de conseguirlo, mi ritmo aconsejado sería de 3:49, para conseguir una marca final de 2h 41min.
Sin duda, esta marca es mucho mejor que la que da esa otr fórmula que dice que hay que multiplicar por dos tu tiempo en media y añadirle un 10% (resumiendo: multiplicar por "2,2"), que aplicado a mi tiempo de 1:19:23, me daría un tiempo de 2h54min39s.
Sin duda, me quedo con el método de Gavela, que parece mucho más preciso (según su autor, su efectividad ronda el 100%, con una diferencia de 2-3 minutos arriba o abajo), aunque como todo en esta vida, habrá que probarlo para ver si es cierto.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Maratón de New York
Hoy ha sido un gran día. No porque Hamilton haya ganado el campeonato del mundo de Formula 1 (menudo “Timo” de carrera :-p), ni porque el Albacete haya ganado y esté a 2 puntos del ascenso a primera división (me niego a llamarla Liga $$$$), ni porque el glorioso atleti vuelva a ganar y ya esté en posiciones de Uefa. Hoy ha sido un gran día porque se celebraba la Maratón de New York. Y no ha defraudado para nada.
Desde un principio, había dos grandes favoritos para la victoria final en las categorías absolutas masculina y femenina: el keniata Paul Tergat y la británica Paula Radcliffe. Ésta última no ha fallado (gana prácticamente todas las maratones que corre, salvo que sean en olimpiadas, que siempre abandona) y ha conseguido su tercera victoria en esta prueba. Desde mitad de carrera ha impuesto un ritmo demoledor que tan sólo la rusa Petrova (ojo, 40 tacos y corriendo una maratón a gran nivel) ha podido aguantar durante unos kilómetros. Al final, se ha impuesto en línea de meta con un tiempo de 2:23:56 sacando cerca de 2 minutos (2:25:43) a la segunda clasificada (la anteriormente comentada Ludmila Petrova). Les ha acompañado en el podio la americana Kara Goucher con un tiempo de 2:25:53.
En la categoría masculina, la nota predominante durante la primera mitad de carrera ha sido la igualdad: un grupo bastante numeroso, de cerca de 20 corredores ha pasado por la marca de la media maratón con un ritmo discreto de 3:08 minutos por kilómetro. El espectáculo ha llegado en los últimos 10 kms, donde el gran favorito (Paul Tergat) ha tenido una pájara bastante notable y ha ido perdiendo tiempo hasta llegar en cuarta posición en un tiempo de 2:13:10. La gran sorpresa ha sido la del brasileño Marilson Gomes Dos Santos, que con unos últimos 10 kms espectaculares ha conseguido descolgar a sus hasta ese momento compañeros en cabeza, y se ha impuesto en meta con un tiempo de 2:08:43. El segundo, el marroquí Abderrahim Goumri, ha llegado a 24 segundos (2:09:07) y el tercer clasificado, el también keniata Daniel Rono, ha conseguido una marca de 2:11:22.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Hace el mejor tiempo en una maratón, pero NO GANA!!!!!
El título es bastante descriptivo por sí solo. No obstante, el resto del post es una traducción resumida del artículo publicado por el San Franciso Chronicle el pasado día 21 de Octube. El texto original está en este enlace.
Había más de 20.000 corredores en la Maratón Nike Femenina de San Francisco (celebrada el 19 de Octubre de 2008) y, Arien O’Connell, una profesora de quinto grado de 24 años corrió más rápido que ninguna otra mujer.
Pero no ganó.
Y no es que sea muy complicada la cosa: hay una línea de salida, una de meta y un reloj. Disparas la pistola para dar la salida y la primera persona al final del trayecto es la ganadora.
Sin embargo, tal y como los comisarios de la maratón le dijeron a O’Connell, la cosa no funciona así.
Mientras que O’Connell había hecho la mejor carrera de su vida y cubierto el recorrido más rápido que cualquier otra mujer, le dijeron que no podía ser declarada ganadora porque no había competido con el grupo de élite, a cuál se le dio la salida 20 minutos antes.
….
O’Connell, que se describe a sí misma como “una corredora bastante buena”, nunca había roto la barrera de las 3 horas en las cinco maratones que había corrió previamente. Pero tan pronto como comenzó a las 7 a.m. de domingo, supo que ese era su día. De hecho, cuando cruzó la línea de meta 26.2 millas más tarde, su tiempo de 2:55:11 fue tan inesperado que lloró de la emoción. En declaraciones posteriores comentó: “he mejorado mi mejor tiempo en casi 12 minutos, es una locura”
En la ceremonia de entrega de premios, el clan de los O’Connell quedó estupefacto tan pronto como los mejores tiempos fueron anunciados y las corredoras de “elite” subía al podio para recoger sus trofeos. “Primero anunciaron el tercer tiempo y yo pensé que había sido más rápida. Luego, anunciaron el segundo puesto y, otra vez, yo había sido más rápida. Finalmente, anunciaron el primer puesto (3:06) y, hey, yo había sido más rápida que el primer puesto también.”
Para estar completamente segura, O’Connell se dirigió a los jueces y le pidió a uno de ellos que le mostrara su tiempo oficial en el ordenador. Y allí estaba, 11 minutos más rápido que el de la ganadora oficial.
Nadie sabía exactamente qué hacer, ya que los trofeos habían sido entregados y los resultados oficiales anunciados. Los organizadores estaban deseando que todo pasara rápidamente. Según las declaraciones de Tanya Lopez, la responsable de relaciones de Nike, “a estas alturas, ya hemos declarado nuestro ganador”.
Incluso algunos jueces insinuaron a O’Connell que la culpa era toda suya por no haberse inscrito como corredora de élite. ¿De manera que era culpa suya? O’Connell simplemente estaba siendo modesta. “Soy una buena corredora, pero nunca me he considerado una corredora de élite”.
La teoría aplicada es muy sencilla: como las salidas del grupo de élite y del resto de corredoras no se realizó al mismo tiempo, son dos carreras distintas. La corredora que va en cabeza de la competición de élite no tiene ningún medio para saber que está compitiendo contra otra persona.
…
Pero al final, O’Connell no ganó.
Escrito por C.W. Nevius
viernes, 17 de octubre de 2008
Altruismo en la maratón de Chicago
Los locutores comentan la cantidad de corredores que pasan al lado de este corredor sin ni siquiera mirarlo. Pero hay algo que para mi es más indignante: estando a menos de 100 metros de meta, con la de personal de la organización que debe haber en un evento de esta categoría, que nadie salga ni siquiera a atenderlo es una vergüenza. Si en vez de un desfallecimiento es un ataque al corazón, ¿son los propios corredores los que tienen que llevar al hombre hasta las asistencias?.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Gebrselassie suma y sigue
Lo cierto es que este hombre ha vuelto a pulverizar su récord en maratón, estableciéndolo en 2:03:29, 27 segundos menos que el récord que consiguió el año pasado en el mismo escenario: la maratón de Berlín. No hay mucho más que decir, salvo que su ritmo medio sale a 2’56’’, una auténtica barbaridad!!!!
En el sitio web de Runners he encontrado un magnífico análisis de la carrera que merece la pena leer.
Solo queda ver cuál será el nuevo reto de este monstruo….
viernes, 19 de septiembre de 2008
Los orígenes (visión restrospectiva)
Por aquella época decidí que las largas tarde de verano, vacías de trabajo gracias a la jornada intensiva, había que rellenarlas con algo más que con vicios al Need For The Speed en el ordenador. Fue en ese preciso instante en el que volvía de hacer la compra cuando pasé por una conocida avenida de la ciudad de Valencia, llamada Blasco Ibáñez, y vi que en el jardín central unos locos corrían a las 5 de la tarde bajo un sol de justicia (unos 30º a la sombra) y una humedad más que insoportable. Fue en ese preciso momento en el que me dije que si ellos podían, yo tambíen (pa chulo yo, o por lo menos eso decimos los de Albacete. Bueno, los vascos también, pero eso es otra historia). Y como idiota cualquiera puse rumbo a casa, me puse mis mejores ropas deportivas (que por aquel entonces no pasaban de un bañador amarillo fosforito y una camiseta de algodón con el logo de alguna empresa). Y fue entonces cuando comenzó todo.
Esa primera incursión duro 15 minutos de sudor, sufrimiento y respiración alterada, y 4 días de insufribles agujetas. Pero poco a poco, esos 15 minutos se transformaron en 20, 27, 36 y así hasta cerca de 1 hora. Las agujetas empezaron a remitir con el tiempo y la respiración... bueno, seguía siendo alterada. Tras un par de meses de duro esfuerzo, o al menos eso creía yo, ya era capaz de correr un kilómetro en poco menos de 6 minutos. Para mí eso era la leche, pues corriendo por el parque enteriormente citado, normalmente adelantaba a la gente que iba delante mía, y me creía el rey del mambo. Hasta que pasó el verano y los estudiantes volvieron de vacaciones. Y los infames que yo adelantaba se convirtieron en formulas 1 adelantándome sin compasión. En ese preciso instante, supe que había que mejorar. Y para eso iba a necesitar ayuda...
Esa ayuda llegó en forma de monitor de ritmo cardiaco (para los menos instruidos, un Polar de toda la vida), el cual, a pesar de ser específico para sesiones de aerobic (no había nada más baratico por entonces) me mantuvo durante varios días absorto en su configuración y realización de pruebas de estado físico. Una vez la cosa funcionaba, me puse manos a la obra, y me lancé con él a la calle. Los primeros días fueron difíciles, pues las pulsaciones subían más de lo esperado. Mejor dicho, más de lo recomendado, pues muc
has veces me ejercitaba a ritmos de taquicardia. Pero a base de llevar el pulsómetro, aprendí a controlar mejor el esfuerzo y pude conseguir que las pulsaciones bajasen a ritmos más normales.
El tiempo fue pasando y mis ritmos bajaron más y más, hasta quedarme en un nada despreciable 4:55 (los que corran a menudo sabrán que es un ritmo bastante bajo, pero bueno, poquito a poco).
Las siguientes navidades (las de 2006) llegó mi bautizo de fuego: mi cuñado me propuso participar en una carrera popular que se celebraba en Albacete el día de fin de año (la mundialmente conocida San Silvestre de Albacete). Eran poco más de 6 km y yo solía correr una media 8 tres veces por semana, por lo que di un paso al frente y me apunté sin vacilar. Llegó el día de la carrera y allí estaba yo: vestido con unas ridículas mallas negras, una sudadera gris de mi época de estudiante y un gorro de papá noel que la organización regalaba a todos los participantes (afortunadamente no se conservan fotos de esa pintoresca vista). Llegó el momento de la salida, 2 vueltas a un recorrido de unos 3 km por delante, 1400 personas alrededor, un frio de cojones... y unas ganas de correr bárbaras. Tanto es así que el ritmo de salida me pareció demasiado lento. Tan lento que me permití el lujo de ir adelantando al resto de participantes durante los primeros 300 metros, en una maniobra temerosa pues incluía el atajar por la acera los huecos de los árboles. Pero dió resultado: pude adelantar a unas 100 personas pero a esas alturas ya estaba yo respirando como si el aire se fuese a acabar de un momento a otro. El resto del primer kilómetro lo hice como pude, con un flato hartamente doloroso y viendo como perdía las merecidas 100 posiciones ganadas. Pero poco a poco cogí el ritmo y seguí adelante. Los 6 km y pico pasaron rápido, más de lo que esperaba, y me reconfortó el ver que había hecho un promedio de 4:31 minutos por kilómetro, una proeza digna de todo un onvre.
Mi participación en la siguiente carrera no se produjo hasta septiembre de 2007. Estoy saltando esta parte de la historia pues se puede resumir en unas pocas palabras: lesión de rodilla. Dicha carrera era un bolo que organizaba la Universidad Politécnica de Valencia con motivo del inicio del curso, al que invitaron como padrino a un chavalín que hace triatlón y, que según me cuentan, es bastante bueno Su nombre, Javi Gómez Noya. Bueno, lo reconozco, se que es el campeón del mundo de triatlón y que una iniportuna gastroenteritis lo dejó fuera del podio de los juegos olímpicos de Pekín, pero por aquel entonces no tenia ni pajolera idea de quien era. El caso es que la carrera era una Volta a Peu de 4.5 Km por el interior de campus universitario. No deberíamos ser más de 200 personas, pero al menos conseguí que 4 incautos compañeros de trabajo se vienieran a correrla. Para más inri, decidí hacer promoción de una camiseta deportiva que habíamos desarrollado en uno de los proyectos en los que trabajaba, una camiseta con sensores de ritmo cardiaco integrados, y que lamentablemente tenía un pequeño fallo de diseño: sacaba michelines hasta a la mujer más anoréxica que te puedas imaginar. Eso mezclado con mi nada despreciable peso, hace que las fotos existentes de ese evento las tenga en un directorio donde nadie sea capaz de encontrarlas. Y mira que incluso tengo una con Gomez Noya, y con el grupo de animadoras de Red Bull que por alli andaban (y joder cómo andaban). Conclusión, los 4.5 km en 18 minutos 10 segundos, un nada envidiable ritmo de 4:02. Y la autoestima por las nubes.
Fue en siguiente mes, mientras buscaba fotos de dicho evento en la página web de la universidad, cuando vi un anuncio sobre el campeonato interuniversitario de maratón: se iba a celebrar una prueba aquí en Valencia aprovechando la maratón internacional que se iba a disputar en febrero de 2008. Y fue entonces cuando empezó a venirme a la cabeza la idea de correr una maratón. Para aquellos que sean fans de los Simpsons, hay un capítulo en el que Homer ver un anuncio de una escuela de payasos y comienza a obsesionarse con ella hasta que tiene que apuntarse sí o sí. Pues a mi me pasó lo mismo. Día sí y día también, me venía a la cabeza la idea de apuntarme. Pero la respuesta siempre era la misma: "¿estás loco?". Para probar mis posibilidades opté por empezar a entrenar de luenes a viernes durante la hora de la comida: correr durante una hora aproximadamente a un ritmo vivo. La prueba fue tan buena que, a poco menos de un mes para que se celebrase la carrera, estaba inscribiendo mi nombre para la maratón.
Pero esa es otra historia....

