lunes, 30 de agosto de 2010

La tendinitis aquilea

Quiero comenzar esta nueva sección con la lesión que últimamente me está minando la moral: la tendinitis aquilea. Tan solo decir, que la información que proporciona a continuación está sacada de internet y no me hago responsable del uso que nadie haga de ella, por lo que cada uno la aproveche como pueda.

Para empezar, vale más una imagen (en este caso un video) que mil palabras. El siguiente video es bastante ilustrativo y proporciona desde información básica hasta tratamientos y consejos para la prevención.



En breve más información.

Las fatalidades de un no profesional

Hola muchachada,
hace ya bastante tiempo que he estado algo desconectado del blog y apenas le he prestado atención. El motivo principal de mi ausencia se debe a una clara pérdida de motivación causada por el mal año que estoy pasado a nivel deportivo (que no personal ni profesional, que está siendo normal).
El caso el que desde principios de año no levanto cabeza con los problemas físicos y llevo ya, en este moemento, 2 meses de parón total por una maldita tendinitis aquilea que me está quitando la vida.
Todo empezó allá por febrero mientras preparaba con una ilusión inusitada la Maratón de Valencia. A causa de un exceso de kilómetros, un calzado demasiado gastado, terreno muy duro o qué se yo, el caso es que los varios meses de preparación y sufrimiento se fueron al traste por una contractura en el músculo tibial posterior. Y esto sucedió a escasos 12 días de la maratón. En seguida me puse en manos del servicio de fisioterapia de la UPV, que trató por todos los medios de reducir la lesión de manera que pudiese llegar a la carrera. Y casi lo consiguieron. No porque no llegase, sino porque llegué pero no terminé. Mi maltrecha pierna dió para medio maratón y allí dijo basta. Sin duda esta fue la carrera más dura de mi vida, no por se una maratón, sino por tener que abandonar cuando estaba en una forma física increíble (obviando la lesión). Sin problemas físicos hubiese cuajado la mejor carrera de mi vida, bajando de 2h40min casi con toda seguridad.
Tras este duro revés, un mes en el dique seco con un objetivo entre ceja y ceja: la Maratón de Madrid. El objetivo, resarcirme del mal resultado anterior. Para ello, un nuevo mes de sesiones de fisioterapia, con interminables masajes de descarga y doloras punciones, que consiguieron recuperar la lesión. Sin embargo, el margen de entrenamiento remanente no llegaba a un mes. Y afrontar una maratón con cuatro semanas de entrenamiento en los últimos casi tres meses, es un bagaje bastante pobre. Y elló pasó factura a partir del km 25, en el que perdí las fuerzas y tuve que afrontar la parte final, dura como ella solo con los repechos y subidas de la capital madrileña, con más fuerza moral que física. Aún así, el tiempo fue relativamente bueno: 2h54min.
El tiempo transcurrió sin mayores problemas y me fui reincorporando gradualmente a los ritmos de entrenamiento y a las competiciones. Pero llegó el fatídico día...
Ese día lo recordaré durante bastante tiempo: el 10 de Julio. Dicho día se celebraba una carrera del Circuito Diputación de Albacete. Una carrera normalita de las cortas (10km) y con un recorrido totalmente llano. Los dos años anteriores había realizado dicha carrera sin mayores complicaciones, pues sólo hay que temer al calor y al más que inevitable viento de la mancha (que siempre está ahí). Este año, llegaba en buena forma física y quería disputar la carrera para meterme entre los 20 primeros. Y dicho objetivo era factible durante los primeros 2 km, pues iba bastante cómodo a un ritmo alto y cazando gente sin parar. Pero al llegar al km 2.5 empecé a notar un dolor en el talón izquierdo cada vez que pisaba. Sin darle mayor importancia, seguí adelante con el ritmo que llevaba. Pero medio kilómetro más adelante, el dolor se había convertido en algo totalmente insoportable hasta el punto de que me costaba apoyar el pie. Como consecuencia, a llegar a meta como buenamente pusiese sin importar la posición final (pues la disputa de la carrera ya era totalmente imposible).
El resultado de esa carrera fue una tendinitis en el tendón de aquiles de ambas piernas, que desde entonces no me permite correr y, ya dicho, casi ni andar más de 5 minutos seguidos. Es cierto que he cometido alguna locura este verano y he hecho 3 carreras con dicha lesión (intentando correr con el pie plano para no forzar los tendones, lo cual debe dejar una imágen bastante cachonda para todo aquel que me vea pasar), lo cual ha causado que la lesión perdure y no llegue a sanar, pero también es cierto que estoy ya que me subo por las paredes al no poder realizar ningún tipo de actividad. Pasar el verano timbado en el sillón está minando mi moral y esto tiene pinta de que va para largo.
De echo, prácticamente ya doy por perdida la temporada pues no voy a poder acabar los dos circuitos en los que estaba participando (los diputación de Albacete y Valencia) y, sobre todo, me voy a perder el campeonato de España de Media Maratón, que este año se celebra en "casa". No es en Valencia, pero es muy cerquita de aquí, en Puerto de Sagunto, y la ilusión de cuajar una buena actuacción en intentar que el club lograse una clasificación por equipos es algo superior a mis fuerzas.
Pero por ahora sólo se puede hacer una cosa: reposo, hielo y antiinflamatorios.
Ya vendrán tiempos mejores, pues como dice el refrán, 'carrera que el galgo no da, en el cuerpo la lleva'.

miércoles, 21 de abril de 2010

A recorrer las calles madrileñas

Este fin de semana vuelvo a la carga, y lo haré a lo grande: corriendo otra maratón para resarcirme del mal sabor de boca que me dejó Valencia.
Aprovechando que la Federación de Atletismo celebra el Campeonato de España de Clubes durante el Mapoma, es la ocasión ideal para matar dos pájaros de un tiro.
Es también una oportunidad de oro para estar un poquito más cerca de dos dioses del atletismo, Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele, que participarán en la prueba de los 10km y la maratón respectivamente. Aunque lo de Kenenisa me suena bastante a bulo, pues que yo sepa nunca ha corrido una distancia de maratón.
La semana que viene, la crónica completa con todo lujo de detalles

lunes, 22 de febrero de 2010

Maratón de Valencia (el día que recordé mis motivaciones)

Sin duda, la trigésima edición de la Maratón de Valencia ha significado un importante hito en mi carrera como corredor de fondo. La lección aprendida durante dicha carrera la llevaré grabada a fuego y sangre en mi ser, por ser la primera carrera en la que me veo obligado a abandonar por lesión, tras cerca de 50 carreras disputadas. Ni siquiera en las dos ocasiones previas en que esto ha pasado me vi obligado a desistir, pues a base de fuerza de voluntad y un par, llegué a meta como pude. Pero en esta ocasión, la rendición era inevitable.

Y resulta curioso que, viendo una serie esa misma tarde, el capítulo reflejaba una lección similar. La serie es concreto se llama "Spartacus" (simplemente, adoro esta serie con estética al estilo 300 y que no racanea en escenas violentas con sangre a borbotones) y el capítulo se llama "Legends". En dicho capítulo, el instructor de la escuela de gladiadores (el "Doctore") le enseña al protagonista (Espartaco) que un combate en la arena no siempre tiene porqué acabar con la muerte del derrotado, sino que éste puede admitir su derrota y pedir clemencia realizando un sencillo gesto: levantar dos dedos.


A causa de su sobervia, Espartaco rechaza la enseñanza y jura que jamás se rendirá en la arena, pues prefire morir antes que soportar tamaña humillación. Pero como suele pasar en este tipo de situaciones, llega el momento en el que es derrotado por Crixus (vigente campeón de Cápua), y su vida depende la decisión del organizador de los juegos: si el dedo pulgar apunta hacia arriba, vivirá; si por el contrario apunta hacia abajo, morirá. Es justo en ese momento cuando Espartaco recuerda cuáles son sus motivaciones para seguir con vida, sus motivaciones para seguir combatiendo y proporcionale grandes vistorias a su dominus (Batiatus, interpretado por un magistral John Hannah): debe sobrevivir y encontrar a su amada Sura, raptada, violada y vendida como esclava por los romanos.

Parece extraño usar esta analogía para describir el abandono en una carrera, aunque la situación es bastante similar: una carrera en la que me siento como nunca, en la que estoy corriendo a un ritmo increíble, en la que he pasado la media maratón a tan sólo 15 segundos de mejorar mi mejor marca en la distancia, en la que me creo invencible... hasta que la recaída de una lesión previa (y probablemente no recuperada convenientemente) me hace vislumbrar la cruda realidad: en ocasiones hay que tragarse el orgullo y aceptar la derrota para poder aprender de los errores cometidos.

Es este caso, la carrera (mi "Doctore" particular) intentó darme una lección diez días antes de la carrera en forma de lesión muscular (una contractura en el gemelo izquierdo). Pero como Espartaco, desoí sus enseñanzas y a base de sobervia me decidí a correr la maratón. Y fue en ese fatídico kilómetro 22 donde me vi superado por mi oponente y quedé a la merced de una decisión: dedo arriba o dedo abajo.
Justo en ese momento es cuando recordé mis motivaciones para correr, de las alegrías que este deporte me da, de la soledad que me podría causar su falta...

"Y en ese momento levanté dos dedos."

La vida no acaba en una carrera: siempre habrá muchas más en las que poder resarcirme, en las que intentar ocultar la marca que ésta me ha dejado, en las que obtener victorias. Es por ello que la decisión deportiva más complicada de mi vida se encaminó a un abandono prematuro: ¿por qué forzar durante más de 10 kilómetros a producir una lesión peor que arruine una temporada entera? Y en ese momento recordé cuáles son mis motivaciones: el circuito diputación, la media de Albacete, el campeonato de España de maratón (a celebrar en Abril en Madrid)... pero ante todo, la compañía de mis compañeros durante esas largas jornadas de entrenamientos, compañía sin la cuál sería imposible encontrar la fuerza de voluntad necesaria para completar los duros entrenamientos e intentar mejorar día a día.

Pero no sólo he obtenido una valiosa lección de mi desgracia, sino que el esfuerzo del resto de mis compañeros me ha enseñado que la fuerza de voluntad mueve montañas, que cuando un objetivo se mete entre ceja y ceja (por muchas trampas que el destino te ponga el destino) al final terminas por lograrlo.
Posiblemente me deje algún que otro caso (mil disculpas a los afectados) pero como ejemplo podría citar a:
  • ... ese corredor que se empeña en mejorar y, a base de esfuerzo, consigue sus metas
  • ... ese corredor que tras aprender de sus propios fallos, acepta de nuevo el reto y lo supera con nota
  • ... ese corredor que con simplemente llegar a meta, ya tiene su merecida victoria
  • ... ese corredor al que a falta de escasos para meta se le nubla la vista y desfallece, pero que a base de coraje y voluntad saca fuerzas de su inmensa flojeza, y consigue realizar ese último esfuerzo
  • ... ese corredor que, tras realizar el árduo trabajo de preparación, se ve obligado a observar los toros desde la barrera con gran rábia y envidia
  • ... ese corredor que se solidariza con su compañero y le anima y le ayuda a mantener ese ritmo que ha de llevarles a ambos hasta la meta
A todos ellos, enhorabuena y ¡ole vuestros cojones!

sábado, 3 de octubre de 2009

Round 28: Pozo Cañada

Tras un largo periodo de ausencia, la gacela vuelve a la carga con nuevas carreras. De aquellas corridas desde mi último artículo, haré una breve reseña:
Munera: mucho calor y cuestas asesinas
La Gineta: gente muy motivada para una carrera realmente rápida.
El Salobral: el asentamiento rumano ya no está. La carrera bien pese al aire que soplaba.
Cenizate: ni idea, pq estaba de boda en Cuenca.
Fuenteálamo: carrera asesina donde las halla. Resultado: contractura y dos semanas de recuperacion.
Villamalea: calor, calor, calor...
Mahora: carrera corta, con un poco de lluvia y realmente rápida.
Tarazona: nocturna y masiva. A la gente le va eso de correr de noche.
Caudete: empiezo a ir decentemente rápido.
Villagordo del Júcar: un entrenamiento que resulta ser una buena carrera en cuanto a clasificación.

Tras ello, un paroncillo de tres semanas por la Feria que, entre mojito y mojito, endulzo con la media maratón de Motril.
Y llega el retorno del circuito, con esta 28ª carrera. Se nota que la gente tiene 'mono' de competición, pues casi 900 corredores asisten a la salida.
El recorrido en sé es feo, feo... ya que consiste básicamente en recorrer la carretera que atraviesa el pueblo de un lado a otro. Una carretera totalmente recta y sin apenas desnivel. Lo único que hace realmente selectiva esta carrera es el fuerte viento que suele soplar, y que este año no quiso faltar a su cita.
En resumen, una carrera tan rápida como aburrida.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Campeonato de España de Media Maratón (Motril)

Casi un año ha pasado desde que nos dimos cuenta de que la marca mínima para participar en el campeonato de España de Media Maratón era más asequible que nunca, pues la Federación Española decidió aumentar a 1h20 dicho registro mínimo, quién sabe porqué. Pero el caso es que ello supuso que mucha gente pudiese acceder a la competición. Y entre ellos un servidor y varios compañeros.

Para la mayoría de los 5 integrantes que iniciamos esta aventura, éste era el primer – esperemos que el primero de muchos – campeonato en el que tomábamos parte y partíamos con tanta ilusión como un niño con zapatos nuevos.

Durante la semana previa, la ansiedad por el viaje fue in crescendo hasta el punto de que muchos no podíamos pensar en otra cosa. Sin embargo, el contar con un gran ‘delegado’ de equipo que (todo hay que decirlo, también es la ‘estrella’, pues no hay quien lo pille cuando se pone a correr…), que se preocupa por el más mínimo detalle, siempre ayuda a que todo salga a pedir de boca. Para dar cuenta de la preparación realizada, al llegar al vehículo que nos había de transportar a Motril, nos encontramos con un dosier de cerca de 50 páginas con toda la información relativa al fin de semana.

Pero para no aburrir al personal, vayamos al diario del fin de semana:

Viernes 18, 16 horas. Edificio de deportes.

Reunión de todos los integrantes del equipo que se dirige al campeonato. ¿Estamos todos? Pues va a ser que no. ¿Quién falta?

Exacto, es ella. Fiel a sus principios femeninos, se hizo esperar. Y eso que el presi de la sección acudió a despedirnos y desearnos buena suerte.

Una vez que todo el equipo estaba por fin completo, nos subimos a nuestro lujoso vehículo y pusimos rumbo a tierras granadinas.

Viernes 18. 18 horas. En algún lugar cerca de Murcia

Tras un par de horitas en nuestra limusina, el chófer decidió tomarse un respiro y pedir el relevo al volante. Ya de paso, decidimos parar en el pueblo más próximo para estirar algo las piernas y hacernos notar.

El dicho lugar – cuyo nombre nadie recuerda – hay quién descubrió su verdadera vocación en la vida

Pero sobre todo, pudimos merendar como dios manda: con productos frescos y de primerísima calidad.

Y digo esto para que nuestro entrenador sepa que no descuidamos nuestra preparación, pues aunque intentó ocultarse, le descubrimos espiándonos. Bueno, casi, sólo encontramos su coche.

Viernes 18. 21 horas. Granada

Tras otras casi 3 horitas de viaje en nuestro cada vez más lujoso vehículo (¡¡¡durante este tramo hasta teníamos hilo musical!!! Todo gracias a nuestro delegado-estrella- y ahora cantante… ¡¡Qué crack!!!) llegamos a Granada. Bueno, llegar no llegamos, pero la teníamos a la vista hasta que nos perdimos por las cercanías.

Como no nos aclaramos con el recorrido, un par de integrantes decidieron hacer una parada e invocar una danza a los dioses para que nos guiaran hasta el destino. Pero lo único que consiguieron fue arrancar una cara de auténtica perplejidad del gasolinero de turno que veía cómo dos colgaos se habían puesto a bailar en medio de su gasolinera.

Ese fue el momento de desplegar todo nuestro arsenal tecnológico y dejamos que el ‘tom-tom’ (más tarde re-bautizado como el ‘tonto-tonto’) nos llevase en volandas a nuestro hotel. Todo parecía muy fácil hasta que decidimos ponérselo difícil y nos metimos por la zona con más obras de Granada. Al final logró su cometido y nos llevó hasta el alojamiento, pero los continuos re-cálculos de ruta y la falta de una alimentación externa en la que recargar su batería (quién iba a decir que nuestro lujoso vehículo no contaba con un mechero de los de toda la vida que funcionase correctamente) dejaron unas secuelas irreparables.

Sin embargo, antes de llegar al hotel donde debíamos descansar durante esa primera noche, el chófer decidió que era mejor hacer un reconocimiento de la zona y recorrió todas las calles aledañas, ante los halagos y piropos del resto de acompañantes por tan gran idea.

Por fin llegamos al hotelito

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Y nos encontramos con el primer contratiempo del fin de semana: el recepcionista ‘en prácticas’ se ha liado con la reserva y ha reservado una habitación menos de las pedidas. Afortunadamente, el recepcionista ‘experimentado’ busca una solución al entuerto que acaba con la chica del grupo durmiendo con dos de los chicos. ¡Qué gran putada para ellos! Y lo mejor de esta solución es que todos disponíamos de unas pedazo camas de matrimonio… para compartir, claro. Menos mal que nos respetamos y la cosa no pasó a mayores…

Viernes 18. 22:30 horas. Granada.

Tras instalarnos correctamente, el grupo decide realizar un entrenamiento previo a la carrera. Tras informarse en el hotel de los lugares preferidos por los granadinos para entrenar, nos decidimos por ir a la zona denominada como “Calle Elvira”. Tras observar los atletas locales, decidimos imitarles y seguimos su mismo entrenamiento, basado en series. Para empezar, unas series relajaditas: 4x(caña – tapa) R: lo menos posible.

Creo que es la primera vez en mucho tiempo en que todos opinábamos que el entrenamiento se había quedado corto. De ahí decidimos hacer unos cambios de ritmo para ganar velocidad.

¡Y vaya si ganamos velocidad! Fue visto y no visto.

Pero todavía nos sabía a poco. Por eso decidimos por unanimidad el agregar un circuito de fuerza que nos hiciera sudar y, cual inmortales, sólo dejase a uno.

Pero dos atletas con una gran forma sobrevivieron a este duro entrenamiento y decidieron entre ellos deshacer el empate realizando Oberones hasta que solo quedase uno en pié. Según cuenta la gente que los vio, este fue un gran duelo, pero desgraciadamente no existe prueba gráfica de ello.

Sábado 19. 10 horas. Granada

Dado que el entrenamiento de la noche anterior fue tan agresivo que muchos de nosotros estábamos cargados, decidimos realizar una pequeña sesión de descarga. Para ello:

Nos avituallamos…

Posamos…

Estiramos…

Corrimos…

Hicimos cuestas…

Recuperamos el aliento…

Y finalmente, volvimos a estirar…

(¡Qué estilazo!)

Sábado 19. 13 horas. Granada

Tras el entrenamiento matutino nos decidimos a realizar una visitilla a la zona antigua de Granada. Callejeando, llegamos a las puertas de una librería en la que encontramos expuesto en el escaparate un libro sobre las últimas técnicas de entrenamiento descubiertas durante los pasados años. Sin duda, una joya que no podemos dejar pasar, pues si se quiere mejorar, hay que contar con los mejores materiales y técnicas. Nos rascamos el bolsillo y adquirimos dicho folletín para hacérselo llegar a nuestro entrenador.

Tanto entrenamiento en las últimas horas había dejado nuestro cuerpo bastante debilitado, por lo que decidimos ponerle remedio e ir a realizar una recarga de hidratos y de proteínas como dios manda…

Sábado 19. 16 horas. Alhambra (Granada)

Sabiendo que la carrera estaba próxima y que debíamos ultimar nuestras posibilidades de entrenamiento, decidimos ir a la zona con la orografía más complicada del lugar: la Alhambra. Allí, los Palacios Nazaríes,


La Alcazaba...

el Generalife…

el palacio de Carlos V…

Y por supuesto el barrio del Albaicín…

Fueron testigos de nuestro último entrenamiento

Sábado 19. 20 horas. En un parking de Granada…

Cuenta la leyenda que a estas horas, el lujoso vehículo que transportaba al equipo rumbo a Motril sufrió un desafortunado percance al encontrarse de repente con una columna. Y como toda leyenda que se precie, tiee su parte de verdad…

Sábado 19. 21 horas. Motril

Tras recorrer la distancia que separa Granada de esta localidad, nos dirigimos rumbo al hotel que ha de acoger nuestra presencia durante la noche previa a la competición. Por fin llegamos a él atravesando una de las zona más concurridas del pueblo (madre mía, la de gente que había por allí!! Así a bote pronto, nosotros y… nosotros). El recibimiento fue muy caluroso, pues los dueños se volcaron con nosotros desde el primer momento (normal, eramos el 75% de su clientela para ese día) y pusieron a nuestra disposición sus más lujosas suites: grandes, limpias y con un olor a perfume que endulzaba nuestro olfato.

Por desgracia, no hay prueba gráfica de todo esto, pero sirva como analogía este pantallazo de un capítulo de la serie Family Guy:

Ante tal suite, uno de los integrantes del equipo declaró:

“Esta noche voy a dormir como un bebé en estas camas”

Más tarde supimos que lo que realmente quería decir era:

“ni de coña me meto en esa cama, yo paso la noche sentao o en el suelo”

Sábado 19. 22 horas. Por las calles de Motril.

Nuestro último entrenamiento por la Alhambra nos había dejado tan debilitados que decidimos recuperar fuerzas en un restaurante cercano. Esta vez sí, hicimos una recarga de hidratos como Dios manda…

Tras esta frugal cena, decidimos reconocer el recorrido de la carrera, para poder preparar la estrategia. Pero dado que era de noche y poco se veía, trasladamos la preparación de la estrategia a un conocido lugar de la noche motrileña…

Eso sí, al menos uno de nosotros pudo preparar su estrategia a conciencia: proporcionarle al cuerpo ‘gasolina’ durante la carrera para evitar el cansancio y correr más. Lástima que se olvidase su ‘gasolina’ en el lugar elegido para preparar esta estrategia.

Sábado 19. 23 horas. Residencia base.

Todos en la cama para descansar (y cuando digo todos, es ‘todos’).

Domingo 20. 8 horas. En algún lugar entre la residencia base y la salida

Amanece un gran día y el equipo se encamina hacia la zona de salida…

Para confirmar que realmente estamos en el pueblo que toca, nos retratamos en un lugar característico…

Pero entonces nos damos cuenta de una cosa: no hemos desayunado todavía!!! Hay que poner remedio a ello…

Tras un buen desayuno, nos dirigimos a la línea de salida. Allí, mientras esperamos con ansia el inicio de la carrera, calentamos con gran intensidad…

Domingo 20. 10 horas. Línea de salida

Por fin llega el momento. Todo un año esperando esto. Miramos alrededor, divisando las caras de los 1100 atletas participantes (aunque sólo apenas 200 sean los que compiten por el título de campeón de España). Entre ellos, viejos conocidos de las tantas y tantas carreras que cada uno de nosotros hemos realizado durante el año. Se acerca el inicio de la prueba, los nervios aumentan, la tensión en el pelotón se hace notar, los atletas se apiñan intentando buscar la mejor posición de salida posible. Y sin más aviso que un inesperado disparo mientras la organización todavía situaba al pelotón tras la línea de salida, la carrera comienza.

A partir de aquí, los 21 duros kilómetros de este recorrido van quedando atrás uno tras otro. Los atletas van llegando a meta. El ganador de la carrera – que no campeón de España- un negrito de nombre impronunciable, que bate el record del circuito (ya me gustaría saber qué come esa gente para correr así!!).

Y para que conste que realmente corrimos…

Domingo 20. 12 horas

Tras una gran carrera por parte del equipo (todos pusimos de nuestra parte pero la organización no nos dio el premio a las ‘buenas intenciones’), nos relajamos con un buen chapuzón en la piscina…

Y una buena comida para recomponer fuerzas…

Domingo 20. 18 horas. En un bar indeterminado cerca de Murcia

De vuelta a casa tras la competición, decidimos parar en una cafetería para descansar un poco y estirar las piernas. El lugar, un bar en medio de un polígono industrial más vacío que la cabeza de Belén Esteban, del que sale una música a todo trapo. Una mirada al interior desvela un grupo de caballeros alrededor de una barra ocupada por dos señoritas. Pero no, no era un bar de streap-tease. (lástima!!). Era una cafetería normal y corriente.

Domingo 20. 21 horas. En la autovía camino de Valencia

Empieza el partido de la final del Eurobasket. España es la gran favorita. Tratamos de sintonizar la radio. Pero la muy jodía no permite que podamos escuchar el partido. Vamos, ni el partido ni cualquier otra cosa. Como no hay nada con lo que distraerse, uno de los integrantes del grupo decide poner toda la carne en el asador y tira de la música que almacena en la memoria de su teléfono. Ni más ni menos que los grandes éxitos de las fiestas de pueblo: Juanito Valderrama, Manolo Escobar, Paquito el Chocolatero, y otros muchos y variados artistas y exitazos.

Domingo 20. 23 horas. Fin de trayecto

Tras realizar una ruta turística por los pueblos de Valencia para dejar a la gente en casa, un servidor llega a casa completamente destrozado por el fin de semana, pero con ganas de repetir la experiencia.

lunes, 22 de junio de 2009

Round 17: San Pedro

¡Cómo engaña el perfil publicado en el folleto de la carrera! Cualquiera que lo vea dirá: "si la carrera es cuesta abajo, no debe ser muy dura" Y no le faltaría razón, pués la salida se encuentra en la aldea del Sahuco, a 1.135m de elevación, y la meta situada en San Pedro, a 836m. El desnivel neto es de 300m negativos.
Pero por mucho que el perfil nos diga que vamos bajando a medida que avanzamos en la prueba, puedo asegurar que no da esa sensación desde dentro de la carrera. Es más, esos 300m de desnivel se encuentran intercalados con innumerables toboganes que rompen el perfil descendente, .... y las piernas de quien los recorre.
Como aperitivo a este recorrido, en los dos primeros kilómetros se sube un pequeño puerto que, aunque no es demasiado exigente en sus desniveles, sus más de 1.5km dejan a cualquiera seriamente tocado si no te lo tomas con calma (y como soy un chico aplicado, no he vuelto a cometer el error del año pasado). Tras éste, una bajada bastante rápida de otro kilómetro para tomar en el km 3 el camino que ha de llevar el recorrido hasta La Solana, situada en el km 10. Este tramo es ciertamente traicionero, pues no encadena más de 200m seguidos con el mismo perfil: subes, bajas, subes, llaneas, bajas, llaneas, bajas, subes,.... y así durante 7 largos kilómetros. Lo único bueno de este tramo es la sombra que arrojan los árboles que lo jalonan.
Llegado al km 10, el recorrido da un vuelco total: se pasa del camino al asfalto (si se le puede llamar así), y de la entre-sombra de los árboles a la insaciable voracidad de lorenzo. Y es que desde el km 10 hasta meta la única sombra que puedes encontrar es la del corredor que va delante tuyo, eso sí, si es más alto que tú.
Estos últimos km se hacen especialmente duros por el calor, ya que los cerca de 30º que contabilizaba el mercurio en esta edición fueron más decisivos que los 17km de la carrera.
Los dos últimos kilómetros ya se realizan dentro del pueblo, trazando estrechas callejuelas hasta llegar a la línea de meta. Pero en vez de cruzar por debajo del esperado arco, el recorrido se desvía hacia la iglesia del pueblo, la cual está construída en una pendiente que, aunque no es ni muy larga ni muy fuerte, no tiene misericordia de los pobrecillos corredores que llevan 16km de bastante dureza en sus piernas. En mi opinión, este último kilómetro es una broma pesada que, en una primera edición puede sentarte bien o mal, pero que en la segunda vez que participas, no te hace ni puñetera gracia. Ya veremos qué pasa en la tercera.