martes, 5 de octubre de 2010

La luz al final del tunel cada vez brilla un poco más

En primer lugar, quisiera dar las gracias a todos aquellos que me mandáis ánimos a través del blog y a todos aquellos que lo hacéis en persona día a día.
La semana pasada publiqué lo que parecía ser el principio del fin de esta lesión que ha tirado al traste mi temporada. En aquella ocasión relataba las sensaciones tras la primera prueba de carrera tras algo más de mes y medio de descanso forzoso. Esta semana quisiera compartir el tratamiento que estoy usando y los resultados que está dando.
En concreto, estoy usando un masaje específicamente indicado para las tendinitis, llamado 'masaje transverso profundo', comúnmente conocido como 'masaje cycriax', en honor al fisioterapeuta que lo inventó, James Cyriax. Este masaje, como su nombre indica, mueve las fibras en una dirección perpendicular a su funcionamiento normal, con el propósito de estirarlas y despegarlas del hueso/fibras adyacentes.
La técnica es bantante sencilla y con un  poco de práctica se puede realizar sin temor a causar daño alguno. Por ello, puede ser usada por uno mismo a la hora de calentar antes de hacer ejercicio o estirar tras su realización.
En el siguiente video se muestra cómo puede realizarse con tal fin:


No obstante, es aconsejable que una persona preparada realize alguna sesión semanal, pues este masaje debe administrarse durante unos 5 minutos, lo que viene a ser una duración algo excesiva e incómoda si lo haces tú directamente.
Como comentaba anteriormente, la semana pasada comencé a rodar, aplicando direferntes cargas cada día para probar los tendones y ver si experimentan alguna mejoría. Los detalles de cada prueba son los siguientes:
- Lunes: 2,6km en 15:53. Los 2,1 primeros corriendo a un ritmo medio-bajo (5:30 min/km) y los últimos 500m andando. La sensación final: molestias en ambos tendones pero sin dolor agudo. Cyriax antes y después.
- Martes: 5,76km en 31:14. Carrera continua a un ritmo medio de 5:26, con picos rápidos de 4:45. Cyriax antes y después. La sensación: sin molestias hasta los 20 minutos. A partir de ahí, ligera molestia de intensidad creciente.
- Miércoles: 5,8 km en 37:56, distribuídos de la siguiente manera: 500m andando, 2,6km corriendo a 5:30, 500m andando, 2,2km corriendo a 5:30, 500 andando. Cyriax antes y después. Sensaciones: al final de cada tramo de carrera, ligeras molestias que van desapareciendo a caminar.
- Jueves: 7,95km en 57:41. La distribución es similar a la anterior, pero haciendo tramos de carrera de 3km. Cyriax antes y después. Sensaciones similares a las del miércoles.
- Viernes a domingo: descanso.
- Lunes: por la mañana, masaje Cyriax administrado por un masajista. Por la tarde, 10,56km en 50:40. Los primeros 20 minutos en carrera progresiva, comenzando en 5:40 y acabando en 3:55. Los 30 minutos restantes, carrera continua a 4:50. Cyriax sólo después. Las sensaciones buenas en general: desde el primer momento con molestias leves que no se agravaron demasiado al ir poniendo más carga a la carrera. Durante los 30 minutos restantes, las molestias se redujeron ligeramente.

Durante esta semana seguiré rutinas similares a la del lunes, incrementando la carga en la medida de lo posible, para ir ganando algo de fuerza y resistencia. Eso sí, siempre que las molestias dejen hacerlo.
Un saludo

martes, 28 de septiembre de 2010

¿Será esta la luz al final del tunel?

Desde hace ya casi tres mese vengo arrastrando una más que molesta tendinitis aquilea, que ni me deja entrenar ni competir ni casi hacer ningún tipo de actividad física. Pero sin duda, la peor parte de una lesión así es la inactividad forzosa a la que obliga. Para una persona acostumbrada a entrenar 4 ó 5 días a la semana, se hace muyyyy duro el ver cómo la gente corre desde la ventana de tu casa. Sobre todo se pasa mucha envidia.
Y si además acudes a una carrera como espectador, ya ni te cuento.
Pero a lo que iba...
Tras 40 días de reposo total (quitando los 8 días de feria y juerga sin toque de queda), notando sobre todo una gran mejoría en los tendones al andar a ritmo rápido (ya no duelen), ayer me decidí a probar qué tal respondían los mismo frente a una carga mayor. Me volví a vestir de deportista (eso sí, notando cómo la ropa me aprieta un poco más que antes por los kilos ganados) y me dirigí con paso firme a las pistas de entrenamiento cruzando los dedos para que la lesión hubiese remitido lo suficiente.
Justo al salir de casa, y en la vista de que el semáforo estaba a punto de ponerse en rojo, pegué un pequeño trote para cruzar la calle y... molestias en la zona. Pero también es cierto que no había calentado apropiadamente los tobillos.
Obviando las moelstias, llegué a las pistas y calenté largo y tendido, intercambiando batallitas y comentarios con los compañeros a los que hacía ya bastante tiempo no veía.
Y llegó el momento de la verdad: con un objetivo de correr entre 10 y 15 minutos a un ritmo lento (entre 5:30 y 6:00), me puse en la línea de salida y salí escop... digo, trotando. La primera vuelta a la pista fue la del miedo, pues a cada pisada iba evaluando el dolor y las molestias que, aunque estaban, no eran lo sufiente mente fuertes.
La segunda vuelta fue la de 'vamos a probar en serio', pues subí ligeramente el ritmo (nunca superando los 5:20, que no hay que hacer locuras tampoco), y las sensaciones eras similares a las anteriores.
La tercera fue la de 'vamos a probar en serio otra vez no sea que...', y todo siguió igual.
La cuarta vuelta fue la de 'qué leches estás haciendo!!! para ya', y así hice, pues tampoco hay que tentar a la suerte ni abusar de una zona que no está recuparada por completo.
En total, 4 vueltas para cubrir algo más de 2km en 11:30, con sensaciones buenas.
Ya que estaba por las pistas aproveché para hacer algo de gimnasia básica (abdominales, propioceptivos, tobillos, etc...) para ir cogiendo otra vez una buena condición física, pues las dos últimas semanas de fiesta y viajes han pasado una factura muy cara en mi cuerpo.
Antes de ir a la ducha, y aprovechando que algunos compañeros estaban soltando tras los agotadores circuitos de fuerza a los que el entrenador los sometíó (si alguien pregunta lo negaré, pero me alegro de estar lesionado para escaquearme, :-)), di otras tres vueltas a la pista a un ritmo inferior al de la prueba (por encima de 6:00) y otra vez, las sensaciones fueron buenas.
Es por ello que he decidido empezar a entrenar de nuevo, tomando un periodo de 15 días para ir subiendo la carga progresivamente para no cargar demasiado la zona lesionada y, sobre todo, pq he perdido casi todo el fondo que tenía y dudo que aguantase 20min corriendo ahora.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El Dios descalzo

El día 10 de septiembre es una fecha que muchos corredores de fondo tienen marcada en la mente. Precisamente, tal día como hoy hace 50 años, una tal Abebe Bikila completó una de las hazañas del atletismo moderno: corrió la maratón de los Juegos Olímpicos de Roma de 1960.... ¡¡¡descalzo!!!. Y por supuesto, ganó.

El siguiente video muestra una crónica impresionante de la carrera.

La razón por la que corió descalzo fue simplemente porque ninguna de las zapatillas que le dieron le resultaban cómodas para correr.
Pero este no fue el único logro que consiguió Bikila en aquellos juegos. Tras ganar el oro, se convirtión en el primer atleta africano de raza negra en conseguir una medalla dorada en unos juegos olímpicos.
¿Os imagináis lo que sería correr hoy en día sin unas buenas zapatillas? Pues ahora imaginaros hacerlo por 42 km.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Derek Remond, historia de la superación

Esta mañana un amiguete me ha pasado un video sobre Derek Redmon que ha conseguido arrancarme un par de lagrimillas por la carrera que realizó en las semifinales de 400m en la olimpiada de Barcelona. Una carrera cargada de emoción...
El siguiente video habla por sí solo.



Sin embargo, lo fantástico de su historia no se limita a dicha carrera, sino a los acontecimientos que tras ella sucedieron.
Dos años después de la olimpiada, un cirujano le dijo que jamás volvería ni a correr ni a representar a su país en el deporte. Lejos de asumir su jubilación forzosa, y siempre con la inapreciable ayuda y apoyo de su padre, Derek decidió probar en otras disciplinas deportivas.
Su primera opción fue el baloncesto, jugando en los Birminghan Bullets, donde consigió llegar a la selección nacional de Gran Bretaña. Y por supuesto, le mandó una foto autografiada al cirujano que le había dicho que nunca volvería a vestir los colores nacionales.
Tras jugar al baloncesto profesionalmente durante años, empezó a jugar al rugby (otro de sus deportes favoritos) y llegando a jugar en la primera divisón (Coventry RFC y Stow RFC) y con el punto de mira en el equipo nacional, para convertirse en el primer hombre en representar a Gran Bretaña en tres disciplinas diferentes. Sin embargo, tras realizar alguna pruebas con el England Sevens, se le negó una plaza en la selección.
Actualmente, Derek trabaja para la federación inglesa como director de desarrollo en velocidad y vallas. Su trabajo incluye identificar a nuevos atletas jóvenes, motivándolos para conseguir un mayor compromiso con su disciplina, y proporcionándoles las infraestructuras y el apoyo necesario para que progresen desde un nivel escolar a un nivel de promesa.
El trabajo de Derek debe ver sus frutos a partir del año 2012 (qué casualidad, el año de las olimpiadas en Londres), aunque viendo el último europeo de Barcelona, casi me atrevo a decir, que los resultados ya se ven.

Sin duda la de este hombre es la historia de la superación, con una lección muy simple: "cuando la vida te ponga la zancadilla, levántate y sigue adelante".

lunes, 30 de agosto de 2010

La tendinitis aquilea

Quiero comenzar esta nueva sección con la lesión que últimamente me está minando la moral: la tendinitis aquilea. Tan solo decir, que la información que proporciona a continuación está sacada de internet y no me hago responsable del uso que nadie haga de ella, por lo que cada uno la aproveche como pueda.

Para empezar, vale más una imagen (en este caso un video) que mil palabras. El siguiente video es bastante ilustrativo y proporciona desde información básica hasta tratamientos y consejos para la prevención.



En breve más información.

Las fatalidades de un no profesional

Hola muchachada,
hace ya bastante tiempo que he estado algo desconectado del blog y apenas le he prestado atención. El motivo principal de mi ausencia se debe a una clara pérdida de motivación causada por el mal año que estoy pasado a nivel deportivo (que no personal ni profesional, que está siendo normal).
El caso el que desde principios de año no levanto cabeza con los problemas físicos y llevo ya, en este moemento, 2 meses de parón total por una maldita tendinitis aquilea que me está quitando la vida.
Todo empezó allá por febrero mientras preparaba con una ilusión inusitada la Maratón de Valencia. A causa de un exceso de kilómetros, un calzado demasiado gastado, terreno muy duro o qué se yo, el caso es que los varios meses de preparación y sufrimiento se fueron al traste por una contractura en el músculo tibial posterior. Y esto sucedió a escasos 12 días de la maratón. En seguida me puse en manos del servicio de fisioterapia de la UPV, que trató por todos los medios de reducir la lesión de manera que pudiese llegar a la carrera. Y casi lo consiguieron. No porque no llegase, sino porque llegué pero no terminé. Mi maltrecha pierna dió para medio maratón y allí dijo basta. Sin duda esta fue la carrera más dura de mi vida, no por se una maratón, sino por tener que abandonar cuando estaba en una forma física increíble (obviando la lesión). Sin problemas físicos hubiese cuajado la mejor carrera de mi vida, bajando de 2h40min casi con toda seguridad.
Tras este duro revés, un mes en el dique seco con un objetivo entre ceja y ceja: la Maratón de Madrid. El objetivo, resarcirme del mal resultado anterior. Para ello, un nuevo mes de sesiones de fisioterapia, con interminables masajes de descarga y doloras punciones, que consiguieron recuperar la lesión. Sin embargo, el margen de entrenamiento remanente no llegaba a un mes. Y afrontar una maratón con cuatro semanas de entrenamiento en los últimos casi tres meses, es un bagaje bastante pobre. Y elló pasó factura a partir del km 25, en el que perdí las fuerzas y tuve que afrontar la parte final, dura como ella solo con los repechos y subidas de la capital madrileña, con más fuerza moral que física. Aún así, el tiempo fue relativamente bueno: 2h54min.
El tiempo transcurrió sin mayores problemas y me fui reincorporando gradualmente a los ritmos de entrenamiento y a las competiciones. Pero llegó el fatídico día...
Ese día lo recordaré durante bastante tiempo: el 10 de Julio. Dicho día se celebraba una carrera del Circuito Diputación de Albacete. Una carrera normalita de las cortas (10km) y con un recorrido totalmente llano. Los dos años anteriores había realizado dicha carrera sin mayores complicaciones, pues sólo hay que temer al calor y al más que inevitable viento de la mancha (que siempre está ahí). Este año, llegaba en buena forma física y quería disputar la carrera para meterme entre los 20 primeros. Y dicho objetivo era factible durante los primeros 2 km, pues iba bastante cómodo a un ritmo alto y cazando gente sin parar. Pero al llegar al km 2.5 empecé a notar un dolor en el talón izquierdo cada vez que pisaba. Sin darle mayor importancia, seguí adelante con el ritmo que llevaba. Pero medio kilómetro más adelante, el dolor se había convertido en algo totalmente insoportable hasta el punto de que me costaba apoyar el pie. Como consecuencia, a llegar a meta como buenamente pusiese sin importar la posición final (pues la disputa de la carrera ya era totalmente imposible).
El resultado de esa carrera fue una tendinitis en el tendón de aquiles de ambas piernas, que desde entonces no me permite correr y, ya dicho, casi ni andar más de 5 minutos seguidos. Es cierto que he cometido alguna locura este verano y he hecho 3 carreras con dicha lesión (intentando correr con el pie plano para no forzar los tendones, lo cual debe dejar una imágen bastante cachonda para todo aquel que me vea pasar), lo cual ha causado que la lesión perdure y no llegue a sanar, pero también es cierto que estoy ya que me subo por las paredes al no poder realizar ningún tipo de actividad. Pasar el verano timbado en el sillón está minando mi moral y esto tiene pinta de que va para largo.
De echo, prácticamente ya doy por perdida la temporada pues no voy a poder acabar los dos circuitos en los que estaba participando (los diputación de Albacete y Valencia) y, sobre todo, me voy a perder el campeonato de España de Media Maratón, que este año se celebra en "casa". No es en Valencia, pero es muy cerquita de aquí, en Puerto de Sagunto, y la ilusión de cuajar una buena actuacción en intentar que el club lograse una clasificación por equipos es algo superior a mis fuerzas.
Pero por ahora sólo se puede hacer una cosa: reposo, hielo y antiinflamatorios.
Ya vendrán tiempos mejores, pues como dice el refrán, 'carrera que el galgo no da, en el cuerpo la lleva'.

miércoles, 21 de abril de 2010

A recorrer las calles madrileñas

Este fin de semana vuelvo a la carga, y lo haré a lo grande: corriendo otra maratón para resarcirme del mal sabor de boca que me dejó Valencia.
Aprovechando que la Federación de Atletismo celebra el Campeonato de España de Clubes durante el Mapoma, es la ocasión ideal para matar dos pájaros de un tiro.
Es también una oportunidad de oro para estar un poquito más cerca de dos dioses del atletismo, Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele, que participarán en la prueba de los 10km y la maratón respectivamente. Aunque lo de Kenenisa me suena bastante a bulo, pues que yo sepa nunca ha corrido una distancia de maratón.
La semana que viene, la crónica completa con todo lujo de detalles